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EL P. FIDEL ORTÍZ Y LA PARROQUÍA TRINITARIA DE SAN JUAN BAUTISTA DE GRANADA

Los preludios (Marco A. Escobar, LT)

El pasado jueves, 5 de marzo, falleció en Algeciras nuestro querido P. Fidel, primer párroco trinitario de la Iglesia San Juan Bautista del Parque Nueva Granada. Conocí al P. Fidel cuando llegué como estudiante trinitario a los pisos Osuna 30 en Polígono de Cartuja, en el año 1991.Él ya llevaba casi una década como Ministro (superior) de la casa. Trabajaba como profesor de un instituto público, y como párroco en la Iglesia San Vicente de Paúl de Almanjáyar. Los estudiantes teníamos aquí toda nuestra pastoral, en una parroquia pobre, marginal y difícil de Granada, pero todos sabíamos que era lo mejor para compaginar con nuestros estudios teologales y nuestra espiritualidad trinitaria, era nuestro sitio, aunque la respuesta no era muy positiva que digamos. Pero eso es otra historia. Escuché hablar por primera vez de la Iglesia San Juan Bautista en un capítulo de la casa, es una especie de reunión que suelen tener los religiosos para tomar decisiones conjuntas y comentar temas. Yo no estaba en la reunión, no podía, pero mi habitación daba justo al salón de reunión y en los pisos las paredes son muy finas. Casi siempre se habla bajo y no se escucha, pero ese día se hablaba muy alto, y uno no es sordo. El tema, que lo había sacado un religioso, era dejar los pisos por sus limitaciones en muchos sentidos y construir la casa de estudiantado. El lugar elegido era algo más al norte, a las afueras de Granada, donde existía una iglesia con un terreno adyacente. Conocía ese lugar, había ido alguna que otra vez para la eucaristía. Una Iglesia moderna, pero fría y algo abandonada. En las misas que había estado no había contado más de diez personas. Y daba algo de tristeza. Había intentado acercarme al párroco varias veces, pero siempre andaba presuroso, y casi no había hablado con él. Con la que siempre hablaba era con la sacristana, nuestra querida Pilar.

Volvamos a la reunión. De los tres religiosos, entre ellos el P. Fidel,  dos dieron consentimiento y uno no. Precisamente el que dijo no, era el que se tenía pensado para el cargo de párroco. Al final dio consentimiento, pero con estas palabras: “Si cogemos esa Iglesia es con miras a la casa”. Era comprensible, solo tres religiosos para un estudiantado, profesores en dos institutos, una parroquia difícil, la capellanía de la cárcel y varias capellanías más. Una comunidad sobrecargada plateándose en coger otra parroquia, pero fueron valientes, muy valientes, y estuvieron dispuestos a sacrificarse con miras al futuro de la Orden Trinitaria en Granada. Cuando ahora miro hacía atrás con unos años más que tengo, comprendo el paso tan importante y decisivo que dieron, y lo dieron juntos.
El apoyo del P. Fidel fue el empujón (acostumbraba a empujar) para comenzar algo grande y hermoso. Él mismo tomaría posesión de la parroquia San Juan Bautista en nombre de la Orden Trinitaria en enero de 1992, como párroco, el primero de otros muchos que llegarían después. Asistimos toda la comunidad, yo sabía lo que representaba eso para nuestro futuro inmediato, meses después empezaba las negociaciones para la compra de los terrenos colindantes a la Iglesia, que culminaría con la construcción de la casa trinitaria en 1998. El templo se arregló con mucho esfuerzo, no sabíamos de su gran endeudamiento y la poca atención que le había prestado el Arzobispado por falta de recursos humanos y materiales, durante años la comunidad trinitaria “mimaría” esta parroquia tanto pastoral como materialmente. Nada desanimó al P. Fidel al principio, hombre de gran fe, que lucho con toda clases de adversidades (el viento arrancó el techo y la grandiosa cruz de la torre al poco tiempo), y de todas salió victorioso. Su gran cercanía a la gente, y la ayuda de unos ilusionados estudiantes trinitarios, hizo que la pastoral fuese casi de lo único que se hablara en la casa.
Los últimos años de su vida los ha pasado en mi ciudad natal, Algeciras. Aquí junto al mar, donde se daba largos paseos, lo hemos enterrado. Antes de venir a Algeciras me dijo con gracia: “Cuando llegue a Algeciras al primer sitio que me tienes que llevar para conocerlo es al cementerio”. Sabía que venía aquí a morir. El pasado viernes lo despedimos con una sencilla y emotiva ceremonia presidida por el Obispo de Cádiz y con la presencia de muchos sacerdotes de la diócesis y religiosos trinitarios venidos de toda España.
Fidel solo quiero decirte un hasta luego, ya nos veremos para esa tapita, que seguro te la estas tomando en una terracita allí en el cielo, y ahora me pregunto ¿a quién habrás convencido para que te acompañe?

La llegada (A. Belén Galera, LT)

Muchas cosas son las que podría escribir sobre el P. Fidel, desde mi experiencia, un hombre bueno, cercano, entrañable…etc. Pero quiero dedicarle estas líneas en agradecimiento por todo lo que sembró en mi.
El primer trinitario que conocí, aún recuerdo en el año ´92, yo tenía doce años y con mi grupo de amigos decidimos ir ese domingo a misa porque se había comentado en el barrio, que venía un párroco nuevo y ahí es donde empezó nuestra historia con la Orden de la Santísima Trinidad, hasta entonces desconocida para mí. Recuerdo que la primera impresión que tuvimos de él, es que era un poco mayor, pero más tarde nos fuimos dando cuenta del espíritu tan joven que tenía.
Poco a poco fue creciendo algo muy bonito dentro de nosotros y empezamos a participar en los grupos juveniles, en el coro y en las catequesis de comunión de la parroquia. Nos enseñó muchas cosas, entre otras a cantar… recuerdo que estuvimos un verano entero después de misa de diario ensayando canciones… sus canciones, pero a nosotros nos gustaban.
¿Y las famosas excursiones? Llenábamos un autocar entre toda la gente de la parroquia, mayores, jóvenes y niños, y allí que nos íbamos a pasar un día muy agradable con la intención de aprender a convivir y hacer comunidad.
Entre todas las virtudes que tenía hay una por la que más le recuerdo y es que era una persona muy cercana, cercana a todas las edades. Solía salir al barrio y ya hablaba con unos, luego se sentaba con otros…etc.
He tenido la suerte de volver a cruzármelo en mi camino, aquí en la comunidad trinitaria de Algeciras y muchas veces hablando con él recordábamos juntos esos primeros años en Granada. Si yo ahora me siento trinitaria y comparto este precioso carisma, una parte es gracia a él.
En esta comunidad, en el poco tiempo que ha estado y con los achaques de salud que ya tenía, ha sembrado estas mismas sensaciones entre la gente y todo el que ha tenido la suerte de conocerlo solo han tenido palabras bonitas para él.
Está claro que por donde ha pasado ha dejado un buen recuerdo. El P. Fidel no se ha ido, ha quedado en nuestros corazones para siempre y sé que allá arriba donde estés, querido P. Fidel, seguirás cuidándonos y velando por nosotros. Hasta siempre, amigo.

ACERCA DE admin

Laico Trinitario de la Fraternidad de Granada

3 Comentarios

  1. Desde luego era un GRAN trinitario y una mejor persona descanse en paz
    nuestro parroco y amigo.

  2. Yo lo conocí cuando mi hermano empezo con los trinitarios, cuando ibamos a Granada a verlo el Padre Fidel nos acogia y recibia muy bien como en nuestra casa.
    Ahora en estos años que ha pasado en Algecirasa nosotros lo hemos acogido con mucho cariño y hemos pasado momentos muy buenos, paseos, cafelito, siempre decia a mi madre: ¡hay Matilde lo que teneís en esta tierra, esta playa, este clima, anda hija si no hace frio….! Le recordaremos siempre y aunque estuvo poco tiempo ha dejado una gran huella en esta tierra.

  3. Jose Manuel Olivares

    Fue profesor mío de quimica y matemáticas en los trinitarios de Alcázr de San Juan. Tuve con él una intensa relación y puedo decir que era una fantástica persona.

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