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EL PRESERVATIVO, BENEDICTO XVI, LA IGLESIA EN ÁFRICA y ALGUNOS POLÍTICOS ESPAÑOLES ABURRIDOS

Marco A. Escobar, LT

La absurdez de los últimos acontecimientos en algún sector del campo político español ha hecho que me sentara y reflexionara sobre lo que esta pasando. No pretendo convencer a nadie, y menos, defender a una persona que tiene muchísimos defensores, expertos asesores en todos los campos. Humilde cristiano de “a pie” y miembro del “pueblo llano” me limito a pensar en voz alta.

Las declaraciones

Ha habido muchas reacciones ante las declaraciones de Benedicto XVI a los periodistas en su vuelo hacía sus recientes viajes de Camerún y Angola: “… Diría que no se puede superar el problema del Sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo (SIDA) sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema.” Estoy convencido que si en España, o en cualquier país del llamado primer mundo, algún político hubiera dicho que el SIDA se combate únicamente con publicidad y preservativos, hubiera tenido que dimitir y apartarse de la política. Es de sentido común decir que además de esto haría falta investigación para la vacuna, fondos económicos, medicinas, educación, tratamientos a los afectados (contra más humanos mejor), especialización en los hospitales y ambulatorios, etc.


El preservativo, el remedio preventivo más barato y sencillo

Todos pensamos que los países del primer mundo ayudan a los del tercer mundo en este problema global del SIDA enviando, además de preservativos, al menos medicinas. Es un pensamiento bonito, pero hoy en día muy alejado de la realidad. El cerco de la industria farmacéutica al Tercer Mundo es tremendo. Los precios abusivos impiden que las medicinas, que podría frenar el SIDA en África, no lleguen a todos los hospitales. Numerosas Ongs lo han denunciado, entre ellos Médicos sin Fronteras e Intermón. Solo un país en el mundo se ha enfrentado a las farmacéuticas ante sus precios altos e inalcanzables para los pobres: la India. Los países del Primer Mundo permanecen mudos ante este abuso, esta industria les pertenece y para ellos el dinero esta por encima de las personas, y por supuesto, del SIDA. Lo más barato para mandar es el preservativo. España mando un millón de preservativos a Camerún, después de la visita de Benedicto XVI. No se dice nada si mandó medicinas para los ya afectados o fondos económicos para sostener los orfanatos de las victimas del SIDA.

El preservativo no es el único remedio preventivo

Solo quiero aportar un dato sacado del EL PAÍS en su página 56 del 23 de junio del 2006 referente a una conclusión de la OMS sobre los preservativos: «La Organización Mundial de la Salud calcula que la efectividad… (del) preservativo (es) del 14%…”. Este dato se hacia público por los embarazos no deseados. Pero en estos países africanos esta ineficacia del preservativo no se traduce en embarazos no deseados, sino en muertes no deseadas. No se puede absolutizar e imponer un remedio que no es eficaz totalmente, no sólo con “profilácticos” se vence el SIDA, es lo que quiso decir Benedicto XVI. Claro que aumenta el problema si confiamos solo en este remedio, porque dan unas seguridades donde no las hay. Es jugar a la ruleta rusa con los afectados ¿a quién le tocará ser ese 14% de fallos profilácticos? Pero aquí no esta en juego las declaraciones de un “simple jefe espiritual”, como algunos políticos calificaron el pensamiento de Benedicto XVI, sino la acción social de toda una Iglesia inserta en el mundo, e inserta en África que gime y se desangra mientras es victimas de intrigas y manipulaciones políticas demagógicas, para arañar unos votos más en los países del rico Epulón.

Lo que hay en el fondo

Desde hace 80 años la Iglesia invierte si medidas en los países africanos. Invierte en salud, educación e infraestructuras con el único fin de humanizar más este mundo con los valores evangélicos. Los países occidentales también invierten, pero con miras al enriquecimiento de sus países sin mirar el perjuicio que pueda ocasionar con sus acciones ya sean para buscar oro, diamantes, petróleo, ventas de armas, etc. Las constantes oleadas de inmigrantes y hambrunas que estamos viviendo no es fruto solo de la corrupción de estos países empobrecidos, sino de la acción egoísta y avariciosa de naciones o multinacionales que se creen los dueños del mundo. Evidentemente naciones llamadas democráticas dominadas por la clase política, que no quieren que ningún “poder extranjero” interfieran en sus decisiones, naciones que ven en la Iglesia y su “poder espiritual” un escollo para sus fines políticos con “motivaciones poco claras”, en estos países ricos con una mentalidad sexual dominada por una determinada línea, que hace comprensible el uso del preservativo con plena libertad de decisión personal, pero que quizás no comprendan, la mentalidad africana de la riqueza de poseer lo único que pueden poseer: sus hijos. Lo mejor sería hacer un plan educativo para evitar el contagio, pero esto costaría mucho, porque primero habría que enseñar a las gentes y crear colegios y pagar a educadores; o un despliegue médico con apoyo económico y medicinal que garantizara que cada persona con SIDA tuviese su tratamiento en África. Ante esto, lo mejor, el preservativo, para cortar por lo sano. En vez de educación tenemos la famosa frase “póntelo, pónselo”, ¿la única educación sexual que conoce Occidente es esta? Exportan a países pobres lo que ellos ya hacen sin conocer la cultura y la mentalidad de los países africanos. No sé quienes son los pobres ahora, ¿Occidente con una educación pobre en valores y encerrados en el materialismo, o unos países africanos ricos en valores y tradiciones, pero faltos de personas que lo sigan transmitiendo? Pienso que en el fondo de todo esto, hay también una cuestión de choque y dominio de culturas. Benedicto XVI lo sabia muy bien, él se desplazo primero al único país africano donde el SIDA es tratado gratuitamente y donde hay un plan educativo para la prevención, lo puso como ejemplo, esto no nos lo dijo ningún medio de comunicación, empecinados en la polémica y la descalificación para vender la mejor noticia.

El poder de la Iglesia esta en SERVIR.

Desde la renovación interna de la Iglesia con el Concilio Vaticano II los planteamientos sociales son bien claros, y se pueden resumir en esta frase: servir a la persona y a la sociedad. La Iglesia en general tiene mucho que decir, dadas su “inversiones” humanitarias y respeto a las culturas desde hace 60 años. Hay que estar unidos en “alma” a los africanos y trabajar para mejorar desde allí con toda la ayuda posible. Sin duda alguna, la Iglesia es la primera institución del mundo en humanización, y la base de esta humanización es el evangelio de Jesucristo, como ya hemos dicho. La Iglesia, por medio del Papa, no habla desde la inexperiencia, detrás de cada frase o pensamiento de Benedicto XVI en cuestiones sociales hay miles de personas que trabajan y avalan sus palabras. La Iglesia predica, y por medio de acciones sociales practica lo predicado, y se acredita o se desacredita según sus acciones, porque son criticables también algunas acciones de la Iglesia que no van enmarcada dentro de los valores del Reino de Dios. Seamos honrados y coherentes con nosotros mismo también. Como a nuestra sociedad le gustan los datos y algunos a estas alturas preguntará qué hace la Iglesia en concreto en África, digámoslos de otra forma, solo en Camerún la Iglesia trabaja en:

1365 Colegios de primarias.

151 Institutos.

41 Universidades.

3025 Hospitales.

28 Centros de salud.

235 leproserías.

12 asilos.

11 Orfanatos.

23 centros de reeducación social.

El Papa no sólo es el representante “espiritual” de una religión, sino el representante de una de las mayores instituciones benéficas del mundo. Palabras y hechos que nos acreditan ante el mundo que buscamos el bien y la promoción de la humanidad sin mirar nación, etnia, raza, religión, condición política, etc. y no el beneficio económico sin más o la opinión positiva de las masas. Solo el amor a los hombres como imagen de Dios y hermanos entre sí nos mueven a un desarrollo integro de las personas allí donde estén. La Iglesia habla a través de la voz del Papa desde los colegios, institutos, universidades y centros de reeducación social que posee en África, donde se puede educar en una “renovación espiritual” basada en la solidaridad, el amor, la fraternidad, la entrega, el servicio que haga posible que ellos mismos salgan de sus sufrimientos y se prevengan de los males. La ayuda directa a los enfermos y a las victimas a través de hospitales, centros de salud, leproserías y orfanatos hace que la Iglesia no este aislada de esta realidad, sino que contribuye a mejorarla e intentar erradicar la plaga del SIDA. Los africanos saben perfectamente los que están para ayudarles sin pedirles nada a cambio y los que van allí por motivaciones “poco claras” y avariciosas.

La mentalidad decimonónica de algunos de nuestros políticos

Con respeto a toda nuestra clase política, todos con buenos servicios de salud, educación y buena paga, algunas veces sus palabras sobre la Iglesia Católica chocan con la mentalidad renovadora y pluralista que se vive hoy en día dentro de esta institución bimilenaria, que para bien o para mal es parte de nuestra historia y cultura. Muchos de nuestros políticos no han superado el siglo XIX encasillando a los cristianos en determinadas corrientes políticas y utilizando un vocabulario anticlerical sin sentido, igual que si viviéramos todavía en época de Bakunin, Marx o de Pablo Iglesias. Ni la Iglesia de hoy es aquella, ni la política es la misma, y menos las personas y los políticos. Avancen en mentalidad y descubran que ya no vivimos en el pasado, hagan un cursillo de actualización o de formación permanente, tan de moda hoy en día. Pese a todo, el cristianismo como estilo de vida aún no ha sido superado, mal que le pese a algunos, ni por socialistas, ni por comunistas, ni por existencialistas, ni por positivistas, ni por liberales, ni por hippies, ni por utilitaristas, ni por naturalistas y mucho menos por consumistas egocéntricos e individualistas fruto de la sociedad capitalista neoliberal decadente en la que vivimos. Que quizás hemos estado calladitos a veces, vale, pero no ha sido un silencio sumiso, nunca puede serlo, cuando en el fondo late las palabras siempre nuevas y renovadoras del un tal Jesús de Nazaret, y personas dispuestas a levantar la voz (solo hay que ver las noticias en Rusia).

La Iglesia no es una “nación extrajera”, como algún nacionalista de izquierdas nos quiere hacer ver. La Iglesia forma parte de cada nación del mundo porque no tiene fronteras, por ella se puede mover las personas libremente sin un muro que las separe o unas leyes que los deshumanicen, solo debería haber una ley restrictiva: el dinero solo se tiene que mover en dirección solidaria. Desde aquí contribuye al mejoramiento de la sociedad. Solo en España el Estado se ahorra 36.000 millones de euros por la acción solidaria de la Iglesia. Los datos como siempre son significativos:

141 Centros de enseñanza y 990.774 alumnos: ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año.

107 hospitales: ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año.

1.004 centros asistenciales con 51.312 camas entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de SIDA: ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año.

Gasto de Caritas al año: 155 millones de euros, salidos del bolsillo de los cristianos españoles.

Gasto de Manos Unidas: 43 millones de euros, salidos del mismo bolsillo, una cantidad 10 veces mayor que el 0,2% –

Gasto de las Obras Misionales Pontificias (Domund): 21 millones de euros, cinco veces mayor que el ya mencionado 0,2 %,

365 Centros de reeducación social para personas marginadas, tales como ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos: 53.140 personas atendidas. Ahorran al Estado, medio millón de euros por centro.

937 orfanatos, que atienden a 10.835 niños abandonados, Ahorran al Estado 100.000 euros por centro

El 80 % del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico eclesiástico.

Sería venderme a la mentalidad liberal y mercantilista si solo expusiera todo esto con datos económicos, porque detrás de cada proyecto, centro social, colegio, hospital… hay millones de personas entregando sus vidas por una causa común que les mueve, este es el verdadero motor de las Iglesias cristianas, el amor por encima de todo y muchos llegan a ser “más grandes que el amor”. No creo que los cristianos estemos metidos en las “sacristías”, ni tampoco querrán que nos metamos, aunque algunos insisten en que así sea, incluso alegando que somos “dañinos” para la sociedad. La espiritualidad cristiana lo abarca todo, no es solo la oración o los actos cultuales, sino también la práctica de amor al prójimo como Jesús nos enseño, esto supone estar con las personas que más sufren en primera línea, solo así seremos signos del Reino de Dios en el mundo.

Con esta reflexión no he querido hacer una nueva “apologética de la Iglesia”, sino dar a conocer algunos datos que no cuentan los medios de comunicación. El proyecto cristiano de mejora de la sociedad y el mundo no es algo cerrado y excluyente, sino abierto a toda clase de cooperación y colaboración, incluso con aquellos que piensan diferente a nosotros. Solo desde una compresión mutua y con respeto a nuestras ideas podremos entablar una conversación que beneficie a todo el mundo. No nos desacreditemos y descalifiquemos entre nosotros, millones de seres caen ante la guadaña del SIDA en África: solo una acción conjunta de todos los estamentos desde la solidaridad podrá detener las muertes del SIDA.

ACERCA DE admin

Laico Trinitario de la Fraternidad de Granada

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