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REEAVIVAR LA VIDA Y LAS ACTIVIDADES DEL SIT A NIVEL LOCAL: FUNDACIÓN EN ORIENTE PRÓXIMO

MENSAJE DEL MINISTRO GENERAL DE LA ORDEN CON MOTIVO DE LA FIESTA DEL REFORMADOR.

APOYO A LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS JUNTO A UNA RENOVACIÓN DE VIDA TRINITARIA.

 

A la espera de los Centenarios de la muerte de nuestro Fundador y del Reformador en este año mariano, no puedo ignorar la clara verdad de los repetidos incidentes de persecución religiosa que han sacudido diferentes comunidades cristianas del mundo, de manera particular las de Irak y Egipto. Más y más hermanos y hermanas nuestros están siendo llamados a dar testimonio heroico de su fe en Cristo, de cuyos sufrimientos la Iglesia sigue siendo partícipe. El Santo Padre ha llamado la atención de los líderes del mundo para que se enfrenten al problema de la libertad religiosa de todos los pueblos, y nos pide que nos mantengamos unidos en la oración y en la penitencia para que seamos solidarios con nuestros hermanos cristianos durante este tiempo de “purificación” de la Iglesia.

Junto con la dirección del SIT, el Consejo General ha realizado una llamada a la Familia Trinitaria para que tome conciencia de la situación y reavive la vida y actividades del SIT a nivel local. Se nos pide que redoblemos nuestras oraciones y sacrificios en apoyo de nuestros hermanos y hermanas perseguidos: la celebración de la Misa Votiva por los Cristianos Perseguidos o la Misa Votiva del Santísimo Redentor los viernes, cuando las normas litúrgicas lo permitan, y el ofrecimiento del Santo Rosario rezado en común a Nuestra Señora del Buen Remedio los miércoles y los sábados, los días tradicionales para honrar a la Santísima Madre de acuerdo con las respectivas tradiciones orientales y occidentales de la Iglesia. Para nosotros los trinitarios ha sido una tradición, sobre todo tras la reforma de San Juan Bautista de la Concepción, el rezo del Rosario y el canto de la Salve por los pobres y los cautivos tras el Oficio de Lecturas a medianoche. Ha de ser una saludable y santa práctica el recurso a Nuestra Madre del Buen Remedio para buscar su poderosa intercesión por los cristianos perseguidos. En estos tiempos difíciles para la Orden y para la Iglesia, hagamos un esfuerzo especial por renovar nuestro filial amor a nuestra Madre y encomendarle nuestros hermanos cristianos en su terrible sufrimiento a causa de su fe en Cristo.

La oración y el sacrificio unidos han sido reconocidos como muy eficaces en la tradición cristiana, y el sufrimiento y el sacrificio purifican nuestros corazones y nuestras mentes y nos ayudan a vivir la solidaridad activa con los pobres y los que sufren. Tomemos las armas espirituales de la oración, el ayuno, la fe, la lectura de la palabra de Dios, etc., como medios de autorenovación y caridad redentora. Esto nos ayudará en el esfuerzo de conformarnos a Cristo, que continúa sufriendo en muchos cristianos. San Juan Bautista de la Concepción insistía “a tiempo y a destiempo” en que los trinitarios han de configurarse más a Cristo crucificado: «Jesús dijo a sus discípulos, “quien quiera seguirme que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí la encontrará”» (Mt 16, 25-26). A veces, cuando nos enfrentamos a problemas personales y comunitarios y a otros desafíos recurrimos al razonamiento humano y a la lógica para encontrar la solución o la respuesta. Sin embargo, sabemos por experiencia que el mero conocimiento humano y nuestras habilidades no nos llevarán muy lejos. «Les dijo: “Esta clase no sale sino con la oración y el ayuno”» (Mc 9,29). 

En este tiempo de escalada de la persecución religiosa contra los cristianos en todo el mundo, particularmente en Oriente Medio, cuánto me gustaría que estuviéramos allí presentes como comunidad. ¿No sería más oportuno si tuviéramos una comunidad presente en algún lugar de Oriente Medio de manera estable? Por diferentes razones no pudimos mantener viva la comunidad de El Cairo. Pero no hemos abandonado completamente la idea y el proyecto de una comunidad trinitaria en Oriente Medio. Además de toda la planificación humana, también necesitaremos un gran discernimiento por medio de la oración antes de ejecutar de nuevo ese maravilloso proyecto. Recemos y mantengamos los corazones y las mentes abiertos y generosos para tan deseable realidad.  

Con la mirada puesta en los próximos centenarios de las muertes del fundador y del reformador, de nuevo recuerdo vivamente a esos valientes profetas de su tiempo que respondieron a los desafíos de la Iglesia, de la Orden y de la sociedad. Hemos heredado algo valiosísimo que ha soportado los estragos causados por muchos siglos. Ello sólo fue posible porque San Juan de Mata y San Juan Bautista de la Concepción dejaron a un lado su comodidad y sus intereses personales para responder generosamente al regalo que recibieron del Dios Trino. Algunos hermanos de distintas jurisdicciones continúan recordándome su genuina preocupación y su anhelo de un estilo de vida más auténtico y coherente, tal como fue previsto y consagrado en nuestra Regla de vida y Constituciones. ¿Qué alternativa podemos presentar a los que buscan un renovado estilo de vida en la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos? ¿Podría ofrecer alguna de las jurisdicciones o regiones en las que estamos presentes una casa más “observante”, en la que pudieran vivir un tipo de vida trinitaria más radical y profunda algunos religiosos profundamente motivados para vivir fielmente el espíritu de nuestra legislación, de conformidad con el espíritu original del fundador y el renovado espíritu del reformador? La idea no es crear dos clases diferentes de personas, sino ofrecer otra alternativa de estilo de vida, sin imponer nada a nadie. En las actuales estructuras de nuestras comunidades, con gran influencia de secularización e individualismo, resulta casi imposible la renovación sin el intento de proporcionar una alternativa nueva. ¿Podría ser éste uno de los posibles caminos para promover una genuina renovación tal como la percibió nuestro reformador?  

Mientras completamos los detalles de las celebraciones de los centenarios, ¿qué mejor manera de rendir homenaje a San Juan de Mata y a San Juan Bautista de la Concepción que vivir fielmente y reclamar una mayor fidelidad a lo que de ellos hemos recibido? Sólo el Espíritu de Dios puede mover los corazones humanos hacia la conversión. Por lo tanto, necesitamos personas y comunidades que, humildes y confiadas, se pongan bajo la guía del Espíritu Santo para elevar una incesante súplica a Dios y pedir que nos otorgue la gracia de la fidelidad a nuestra vocación y a nuestro carisma. Elevemos una ferviente plegaria a nuestra Madre del Buen Remedio acompañada de algún pequeño sacrifico personal:  

Oh, Virgen del Buen Remedio,

guía a tus hijos trinitarios hasta el trono del Dios Trino.

A ti acudimos, humildes y confiados,

sabedores de los muchos dones recibidos

por intercesión de nuestro santo padre, San Juan de Mata,

y por las plegarias y sacrificios de nuestro santo reformador,

San Juan Bautista de la Concepción.

Ocho siglos han pasado desde la muerte de nuestro fundador

y cuatro desde la de nuestro reformador.

Ayúdanos, Madre, a ser fieles a nuestra noble y sublime vocación

y guíanos para que respondamos al carisma que nos confió nuestro fundador

y renovó el reformador.

A nuestros hermanos cristianos que sufren lo indecible por causa de tu Hijo,

concédeles el don de la perseverancia

y a nosotros el don de la solidaridad en la oración y el sacrificio. Amén. 

Al finalizar esta carta, me gustaría aprovechar la oportunidad para desearos a todos una feliz fiesta del Reformador, y pido su intercesión para que todos juntos nos comprometamos a una renovación personal y comunitaria.  

Fr. Jose Narlaly, osst.

Ministro General 

 

 

 

Junto con la dirección del SIT, el Consejo General ha realizado una llamada a la Familia Trinitaria para que tome conciencia de la situación y reavive la vida y actividades del SIT a nivel local. Se nos pide que redoblemos nuestras oraciones y sacrificios en apoyo de nuestros hermanos y hermanas perseguidos: la celebración de la Misa Votiva por los Cristianos Perseguidos o la Misa Votiva del Santísimo Redentor los viernes, cuando las normas litúrgicas lo permitan, y el ofrecimiento del Santo Rosario rezado en común a Nuestra Señora del Buen Remedio los miércoles y los sábados, los días tradicionales para honrar a la Santísima Madre de acuerdo con las respectivas tradiciones orientales y occidentales de la Iglesia. Para nosotros los trinitarios ha sido una tradición, sobre todo tras la reforma de San Juan Bautista de la Concepción, el rezo del Rosario y el canto de la Salve por los pobres y los cautivos tras el Oficio de Lecturas a medianoche. Ha de ser una saludable y santa práctica el recurso a Nuestra Madre del Buen Remedio para buscar su poderosa intercesión por los cristianos perseguidos. En estos tiempos difíciles para la Orden y para la Iglesia, hagamos un esfuerzo especial por renovar nuestro filial amor a nuestra Madre y encomendarle nuestros hermanos cristianos en su terrible sufrimiento a causa de su fe en Cristo.

La oración y el sacrificio unidos han sido reconocidos como muy eficaces en la tradición cristiana, y el sufrimiento y el sacrificio purifican nuestros corazones y nuestras mentes y nos ayudan a vivir la solidaridad activa con los pobres y los que sufren. Tomemos las armas espirituales de la oración, el ayuno, la fe, la lectura de la palabra de Dios, etc., como medios de autorenovación y caridad redentora. Esto nos ayudará en el esfuerzo de conformarnos a Cristo, que continúa sufriendo en muchos cristianos. San Juan Bautista de la Concepción insistía “a tiempo y a destiempo” en que los trinitarios han de configurarse más a Cristo crucificado: «Jesús dijo a sus discípulos, “quien quiera seguirme que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí la encontrará”» (Mt 16, 25-26). A veces, cuando nos enfrentamos a problemas personales y comunitarios y a otros desafíos recurrimos al razonamiento humano y a la lógica para encontrar la solución o la respuesta. Sin embargo, sabemos por experiencia que el mero conocimiento humano y nuestras habilidades no nos llevarán muy lejos. «Les dijo: “Esta clase no sale sino con la oración y el ayuno”» (Mc 9,29).

 

En este tiempo de escalada de la persecución religiosa contra los cristianos en todo el mundo, particularmente en Oriente Medio, cuánto me gustaría que estuviéramos allí presentes como comunidad. ¿No sería más oportuno si tuviéramos una comunidad presente en algún lugar de Oriente Medio de manera estable? Por diferentes razones no pudimos mantener viva la comunidad de El Cairo. Pero no hemos abandonado completamente la idea y el proyecto de una comunidad trinitaria en Oriente Medio. Además de toda la planificación humana, también necesitaremos un gran discernimiento por medio de la oración antes de ejecutar de nuevo ese maravilloso proyecto. Recemos y mantengamos los corazones y las mentes abiertos y generosos para tan deseable realidad.

 

Con la mirada puesta en los próximos centenarios de las muertes del fundador y del reformador, de nuevo recuerdo vivamente a esos valientes profetas de su tiempo que respondieron a los desafíos de la Iglesia, de la Orden y de la sociedad. Hemos heredado algo valiosísimo que ha soportado los estragos causados por muchos siglos. Ello sólo fue posible porque San Juan de Mata y San Juan Bautista de la Concepción dejaron a un lado su comodidad y sus intereses personales para responder generosamente al regalo que recibieron del Dios Trino. Algunos hermanos de distintas jurisdicciones continúan recordándome su genuina preocupación y su anhelo de un estilo de vida más auténtico y coherente, tal como fue previsto y consagrado en nuestra Regla de vida y Constituciones. ¿Qué alternativa podemos presentar a los que buscan un renovado estilo de vida en la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos? ¿Podría ofrecer alguna de las jurisdicciones o regiones en las que estamos presentes una casa más “observante”, en la que pudieran vivir un tipo de vida trinitaria más radical y profunda algunos religiosos profundamente motivados para vivir fielmente el espíritu de nuestra legislación, de conformidad con el espíritu original del fundador y el renovado espíritu del reformador? La idea no es crear dos clases diferentes de personas, sino ofrecer otra alternativa de estilo de vida, sin imponer nada a nadie. En las actuales estructuras de nuestras comunidades, con gran influencia de secularización e individualismo, resulta casi imposible la renovación sin el intento de proporcionar una alternativa nueva. ¿Podría ser éste uno de los posibles caminos para promover una genuina renovación tal como la percibió nuestro reformador?

 

Mientras completamos los detalles de las celebraciones de los centenarios, ¿qué mejor manera de rendir homenaje a San Juan de Mata y a San Juan Bautista de la Concepción que vivir fielmente y reclamar una mayor fidelidad a lo que de ellos hemos recibido? Sólo el Espíritu de Dios puede mover los corazones humanos hacia la conversión. Por lo tanto, necesitamos personas y comunidades que, humildes y confiadas, se pongan bajo la guía del Espíritu Santo para elevar una incesante súplica a Dios y pedir que nos otorgue la gracia de la fidelidad a nuestra vocación y a nuestro carisma. Elevemos una ferviente plegaria a nuestra Madre del Buen Remedio acompañada de algún pequeño sacrifico personal:

 

Oh, Virgen del Buen Remedio,

guía a tus hijos trinitarios hasta el trono del Dios Trino.

A ti acudimos, humildes y confiados,

sabedores de los muchos dones recibidos

por intercesión de nuestro santo padre, San Juan de Mata,

y por las plegarias y sacrificios de nuestro santo reformador,

San Juan Bautista de la Concepción.

Ocho siglos han pasado desde la muerte de nuestro fundador

y cuatro desde la de nuestro reformador.

Ayúdanos, Madre, a ser fieles a nuestra noble y sublime vocación

y guíanos para que respondamos al carisma que nos confió nuestro fundador

y renovó el reformador.

A nuestros hermanos cristianos que sufren lo indecible por causa de tu Hijo,

concédeles el don de la perseverancia

y a nosotros el don de la solidaridad en la oración y el sacrificio. Amén.

 

Al finalizar esta carta, me gustaría aprovechar la oportunidad para desearos a todos una feliz fiesta del Reformador, y pido su intercesión para que todos juntos nos comprometamos a una renovación personal y comunitaria.

 

 

Fr. Jose Narlaly, osst.

Ministro General

A la espera de los Centenarios de la muerte de nuestro Fundador y del Reformador en este año mariano, no puedo ignorar la clara verdad de los repetidos incidentes de persecución religiosa que han sacudido diferentes comunidades cristianas del mundo, de manera particular las de Irak y Egipto. Más y más hermanos y hermanas nuestros están siendo llamados a dar testimonio heroico de su fe en Cristo, de cuyos sufrimientos la Iglesia sigue siendo partícipe. El Santo Padre ha llamado la atención de los líderes del mundo para que se enfrenten al problema de la libertad religiosa de todos los pueblos, y nos pide que nos mantengamos unidos en la oración y en la penitencia para que seamos solidarios con nuestros hermanos cristianos durante este tiempo de “purificación” de la Iglesia.

Junto con la dirección del SIT, el Consejo General ha realizado una llamada a la Familia Trinitaria para que tome conciencia de la situación y reavive la vida y actividades del SIT a nivel local. Se nos pide que redoblemos nuestras oraciones y sacrificios en apoyo de nuestros hermanos y hermanas perseguidos: la celebración de la Misa Votiva por los Cristianos Perseguidos o la Misa Votiva del Santísimo Redentor los viernes, cuando las normas litúrgicas lo permitan, y el ofrecimiento del Santo Rosario rezado en común a Nuestra Señora del Buen Remedio los miércoles y los sábados, los días tradicionales para honrar a la Santísima Madre de acuerdo con las respectivas tradiciones orientales y occidentales de la Iglesia. Para nosotros los trinitarios ha sido una tradición, sobre todo tras la reforma de San Juan Bautista de la Concepción, el rezo del Rosario y el canto de la Salve por los pobres y los cautivos tras el Oficio de Lecturas a medianoche. Ha de ser una saludable y santa práctica el recurso a Nuestra Madre del Buen Remedio para buscar su poderosa intercesión por los cristianos perseguidos. En estos tiempos difíciles para la Orden y para la Iglesia, hagamos un esfuerzo especial por renovar nuestro filial amor a nuestra Madre y encomendarle nuestros hermanos cristianos en su terrible sufrimiento a causa de su fe en Cristo.

La oración y el sacrificio unidos han sido reconocidos como muy eficaces en la tradición cristiana, y el sufrimiento y el sacrificio purifican nuestros corazones y nuestras mentes y nos ayudan a vivir la solidaridad activa con los pobres y los que sufren. Tomemos las armas espirituales de la oración, el ayuno, la fe, la lectura de la palabra de Dios, etc., como medios de autorenovación y caridad redentora. Esto nos ayudará en el esfuerzo de conformarnos a Cristo, que continúa sufriendo en muchos cristianos. San Juan Bautista de la Concepción insistía “a tiempo y a destiempo” en que los trinitarios han de configurarse más a Cristo crucificado: «Jesús dijo a sus discípulos, “quien quiera seguirme que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí la encontrará”» (Mt 16, 25-26). A veces, cuando nos enfrentamos a problemas personales y comunitarios y a otros desafíos recurrimos al razonamiento humano y a la lógica para encontrar la solución o la respuesta. Sin embargo, sabemos por experiencia que el mero conocimiento humano y nuestras habilidades no nos llevarán muy lejos. «Les dijo: “Esta clase no sale sino con la oración y el ayuno”» (Mc 9,29).

 

En este tiempo de escalada de la persecución religiosa contra los cristianos en todo el mundo, particularmente en Oriente Medio, cuánto me gustaría que estuviéramos allí presentes como comunidad. ¿No sería más oportuno si tuviéramos una comunidad presente en algún lugar de Oriente Medio de manera estable? Por diferentes razones no pudimos mantener viva la comunidad de El Cairo. Pero no hemos abandonado completamente la idea y el proyecto de una comunidad trinitaria en Oriente Medio. Además de toda la planificación humana, también necesitaremos un gran discernimiento por medio de la oración antes de ejecutar de nuevo ese maravilloso proyecto. Recemos y mantengamos los corazones y las mentes abiertos y generosos para tan deseable realidad.

 

Con la mirada puesta en los próximos centenarios de las muertes del fundador y del reformador, de nuevo recuerdo vivamente a esos valientes profetas de su tiempo que respondieron a los desafíos de la Iglesia, de la Orden y de la sociedad. Hemos heredado algo valiosísimo que ha soportado los estragos causados por muchos siglos. Ello sólo fue posible porque San Juan de Mata y San Juan Bautista de la Concepción dejaron a un lado su comodidad y sus intereses personales para responder generosamente al regalo que recibieron del Dios Trino. Algunos hermanos de distintas jurisdicciones continúan recordándome su genuina preocupación y su anhelo de un estilo de vida más auténtico y coherente, tal como fue previsto y consagrado en nuestra Regla de vida y Constituciones. ¿Qué alternativa podemos presentar a los que buscan un renovado estilo de vida en la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos? ¿Podría ofrecer alguna de las jurisdicciones o regiones en las que estamos presentes una casa más “observante”, en la que pudieran vivir un tipo de vida trinitaria más radical y profunda algunos religiosos profundamente motivados para vivir fielmente el espíritu de nuestra legislación, de conformidad con el espíritu original del fundador y el renovado espíritu del reformador? La idea no es crear dos clases diferentes de personas, sino ofrecer otra alternativa de estilo de vida, sin imponer nada a nadie. En las actuales estructuras de nuestras comunidades, con gran influencia de secularización e individualismo, resulta casi imposible la renovación sin el intento de proporcionar una alternativa nueva. ¿Podría ser éste uno de los posibles caminos para promover una genuina renovación tal como la percibió nuestro reformador?

 

Mientras completamos los detalles de las celebraciones de los centenarios, ¿qué mejor manera de rendir homenaje a San Juan de Mata y a San Juan Bautista de la Concepción que vivir fielmente y reclamar una mayor fidelidad a lo que de ellos hemos recibido? Sólo el Espíritu de Dios puede mover los corazones humanos hacia la conversión. Por lo tanto, necesitamos personas y comunidades que, humildes y confiadas, se pongan bajo la guía del Espíritu Santo para elevar una incesante súplica a Dios y pedir que nos otorgue la gracia de la fidelidad a nuestra vocación y a nuestro carisma. Elevemos una ferviente plegaria a nuestra Madre del Buen Remedio acompañada de algún pequeño sacrifico personal:

 

Oh, Virgen del Buen Remedio,

guía a tus hijos trinitarios hasta el trono del Dios Trino.

A ti acudimos, humildes y confiados,

sabedores de los muchos dones recibidos

por intercesión de nuestro santo padre, San Juan de Mata,

y por las plegarias y sacrificios de nuestro santo reformador,

San Juan Bautista de la Concepción.

Ocho siglos han pasado desde la muerte de nuestro fundador

y cuatro desde la de nuestro reformador.

Ayúdanos, Madre, a ser fieles a nuestra noble y sublime vocación

y guíanos para que respondamos al carisma que nos confió nuestro fundador

y renovó el reformador.

A nuestros hermanos cristianos que sufren lo indecible por causa de tu Hijo,

concédeles el don de la perseverancia

y a nosotros el don de la solidaridad en la oración y el sacrificio. Amén.

 

Al finalizar esta carta, me gustaría aprovechar la oportunidad para desearos a todos una feliz fiesta del Reformador, y pido su intercesión para que todos juntos nos comprometamos a una renovación personal y comunitaria.

 

 

Fr. Jose Narlaly, osst.

Ministro General

A la espera de los Centenarios de la muerte de nuestro Fundador y del Reformador en este año mariano, no puedo ignorar la clara verdad de los repetidos incidentes de persecución religiosa que han sacudido diferentes comunidades cristianas del mundo, de manera particular las de Irak y Egipto. Más y más hermanos y hermanas nuestros están siendo llamados a dar testimonio heroico de su fe en Cristo, de cuyos sufrimientos la Iglesia sigue siendo partícipe. El Santo Padre ha llamado la atención de los líderes del mundo para que se enfrenten al problema de la libertad religiosa de todos los pueblos, y nos pide que nos mantengamos unidos en la oración y en la penitencia para que seamos solidarios con nuestros hermanos cristianos durante este tiempo de “purificación” de la Iglesia.

Junto con la dirección del SIT, el Consejo General ha realizado una llamada a la Familia Trinitaria para que tome conciencia de la situación y reavive la vida y actividades del SIT a nivel local. Se nos pide que redoblemos nuestras oraciones y sacrificios en apoyo de nuestros hermanos y hermanas perseguidos: la celebración de la Misa Votiva por los Cristianos Perseguidos o la Misa Votiva del Santísimo Redentor los viernes, cuando las normas litúrgicas lo permitan, y el ofrecimiento del Santo Rosario rezado en común a Nuestra Señora del Buen Remedio los miércoles y los sábados, los días tradicionales para honrar a la Santísima Madre de acuerdo con las respectivas tradiciones orientales y occidentales de la Iglesia. Para nosotros los trinitarios ha sido una tradición, sobre todo tras la reforma de San Juan Bautista de la Concepción, el rezo del Rosario y el canto de la Salve por los pobres y los cautivos tras el Oficio de Lecturas a medianoche. Ha de ser una saludable y santa práctica el recurso a Nuestra Madre del Buen Remedio para buscar su poderosa intercesión por los cristianos perseguidos. En estos tiempos difíciles para la Orden y para la Iglesia, hagamos un esfuerzo especial por renovar nuestro filial amor a nuestra Madre y encomendarle nuestros hermanos cristianos en su terrible sufrimiento a causa de su fe en Cristo.

La oración y el sacrificio unidos han sido reconocidos como muy eficaces en la tradición cristiana, y el sufrimiento y el sacrificio purifican nuestros corazones y nuestras mentes y nos ayudan a vivir la solidaridad activa con los pobres y los que sufren. Tomemos las armas espirituales de la oración, el ayuno, la fe, la lectura de la palabra de Dios, etc., como medios de autorenovación y caridad redentora. Esto nos ayudará en el esfuerzo de conformarnos a Cristo, que continúa sufriendo en muchos cristianos. San Juan Bautista de la Concepción insistía “a tiempo y a destiempo” en que los trinitarios han de configurarse más a Cristo crucificado: «Jesús dijo a sus discípulos, “quien quiera seguirme que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí la encontrará”» (Mt 16, 25-26). A veces, cuando nos enfrentamos a problemas personales y comunitarios y a otros desafíos recurrimos al razonamiento humano y a la lógica para encontrar la solución o la respuesta. Sin embargo, sabemos por experiencia que el mero conocimiento humano y nuestras habilidades no nos llevarán muy lejos. «Les dijo: “Esta clase no sale sino con la oración y el ayuno”» (Mc 9,29).

 

En este tiempo de escalada de la persecución religiosa contra los cristianos en todo el mundo, particularmente en Oriente Medio, cuánto me gustaría que estuviéramos allí presentes como comunidad. ¿No sería más oportuno si tuviéramos una comunidad presente en algún lugar de Oriente Medio de manera estable? Por diferentes razones no pudimos mantener viva la comunidad de El Cairo. Pero no hemos abandonado completamente la idea y el proyecto de una comunidad trinitaria en Oriente Medio. Además de toda la planificación humana, también necesitaremos un gran discernimiento por medio de la oración antes de ejecutar de nuevo ese maravilloso proyecto. Recemos y mantengamos los corazones y las mentes abiertos y generosos para tan deseable realidad.

 

Con la mirada puesta en los próximos centenarios de las muertes del fundador y del reformador, de nuevo recuerdo vivamente a esos valientes profetas de su tiempo que respondieron a los desafíos de la Iglesia, de la Orden y de la sociedad. Hemos heredado algo valiosísimo que ha soportado los estragos causados por muchos siglos. Ello sólo fue posible porque San Juan de Mata y San Juan Bautista de la Concepción dejaron a un lado su comodidad y sus intereses personales para responder generosamente al regalo que recibieron del Dios Trino. Algunos hermanos de distintas jurisdicciones continúan recordándome su genuina preocupación y su anhelo de un estilo de vida más auténtico y coherente, tal como fue previsto y consagrado en nuestra Regla de vida y Constituciones. ¿Qué alternativa podemos presentar a los que buscan un renovado estilo de vida en la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos? ¿Podría ofrecer alguna de las jurisdicciones o regiones en las que estamos presentes una casa más “observante”, en la que pudieran vivir un tipo de vida trinitaria más radical y profunda algunos religiosos profundamente motivados para vivir fielmente el espíritu de nuestra legislación, de conformidad con el espíritu original del fundador y el renovado espíritu del reformador? La idea no es crear dos clases diferentes de personas, sino ofrecer otra alternativa de estilo de vida, sin imponer nada a nadie. En las actuales estructuras de nuestras comunidades, con gran influencia de secularización e individualismo, resulta casi imposible la renovación sin el intento de proporcionar una alternativa nueva. ¿Podría ser éste uno de los posibles caminos para promover una genuina renovación tal como la percibió nuestro reformador?

 

Mientras completamos los detalles de las celebraciones de los centenarios, ¿qué mejor manera de rendir homenaje a San Juan de Mata y a San Juan Bautista de la Concepción que vivir fielmente y reclamar una mayor fidelidad a lo que de ellos hemos recibido? Sólo el Espíritu de Dios puede mover los corazones humanos hacia la conversión. Por lo tanto, necesitamos personas y comunidades que, humildes y confiadas, se pongan bajo la guía del Espíritu Santo para elevar una incesante súplica a Dios y pedir que nos otorgue la gracia de la fidelidad a nuestra vocación y a nuestro carisma. Elevemos una ferviente plegaria a nuestra Madre del Buen Remedio acompañada de algún pequeño sacrifico personal:

 

Oh, Virgen del Buen Remedio,

guía a tus hijos trinitarios hasta el trono del Dios Trino.

A ti acudimos, humildes y confiados,

sabedores de los muchos dones recibidos

por intercesión de nuestro santo padre, San Juan de Mata,

y por las plegarias y sacrificios de nuestro santo reformador,

San Juan Bautista de la Concepción.

Ocho siglos han pasado desde la muerte de nuestro fundador

y cuatro desde la de nuestro reformador.

Ayúdanos, Madre, a ser fieles a nuestra noble y sublime vocación

y guíanos para que respondamos al carisma que nos confió nuestro fundador

y renovó el reformador.

A nuestros hermanos cristianos que sufren lo indecible por causa de tu Hijo,

concédeles el don de la perseverancia

y a nosotros el don de la solidaridad en la oración y el sacrificio. Amén.

 

Al finalizar esta carta, me gustaría aprovechar la oportunidad para desearos a todos una feliz fiesta del Reformador, y pido su intercesión para que todos juntos nos comprometamos a una renovación personal y comunitaria.

 

 

Fr. Jose Narlaly, osst.

Ministro General

 

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