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CAJA DE REDENCIÓN: CRÓNICAS DE UNA CLINICA OFTALMOLÓGICA. MADAGASCAR

P José Hernández, O.SS.T

La ayuda a la construcción de una Clínica Oftalmológica en Tsiroanomandidy, Madagascar, es uno de los proyectos aprobados en la Caja de Redención de este año, desde aquí intentaremos seguir paso a paso los momentos más importantes de este proyecto. El saneamiento de una cárcel en esta misma localidad y el mantenimiento de la Granja-Escuela de SIT en Sudán son los otros dos. José Antonio Ramírez, médico y laico trinitario de Córdoba, colaborador del  P. José Hernández, misionero trinitario encargado de la construcción de la clínica, nos habla de cómo surgió la idea y nos presenta, a través de unas crónicas, al equipo de médicos oftalmólogos de Córdoba, que él mismo organiza cada año para la visita a aquella zona (en la imagen, planos de la futura clínica):

  

Seré muy breve, pues  solamente deseo hacer una introducción  a las Crónicas del Dr.  D. Juan Manuel Laborda, jefe de las expediciones de oftalmólogos que van a  nuestra Misión de Madagascar. Y como compromiso de esas idas surgió en mí la idea de  fundar una Clínica Oftalmológica propia en la Misión, dado que cuando han ido han tenido dificultad en  el Hospital para operar.  Será una obra de la Misión Trinitaria.  El Dr. Laborda y compañeros hacen una labor admirable. Además llevan todo el material y los medicamentos que necesitan. Yo espero que durante el año 2.012, con la ayuda de Dios y a gloria de la Sma. Trinidad  y a favor de los cautivos de ceguera física, quede terminada y equipada la Clínica Oftalmológica “SANTÍSIMA TRINIDAD” en.

 

                 Y cedo la palabra al  Dr. Laborda. 

 

Tsiroanomandidy, Madagascar, 10 de Octubre de 2010.  DOMINGO 21.55 H

Las crónicas de los viajes de cooperación se parecen en las vivencias, sensaciones y sentimientos. Lugares diferentes, gente nueva a conocer y equipos con novedades, pero las dificultades y necesidades se presentan con obcecación. La historia se repite. Sólo llevamos desde ayer a mediodía en Tsiroanomandidy, salimos el jueves tarde, y parece que partimos de Córdoba hace un mes.

 

Dos jornadas trepidantes. Hemos montado la consulta en un salón abierto de por lo menos doscientos metros cuadrados. Un aula llena de mesas y sillas que hemos arrinconado en su mayoría y en dónde trabajamos con cientos de ojos malgaches siguiendo nuestros movimientos, porque la sala de espera está dentro. Nunca hemos tenido tanto sitio. Es curioso. Nos falta practicidad, orden y ritmo pero se ganará pronto. Ya hemos visto 130 pacientes y la consulta empezaba mañana.

 

Esta tarde hemos ido los diez al Hospital a preparar el quirófano, montar el microscopio (funciona, ¡¡uf!!), y presentarnos a las autoridades sanitarias. El Director ha sido cordial sobre todo cuando le hemos dejado ver que estamos dispuestos a colaborar con ayuda económica lo que suponga sus esfuerzos y los de sus ayudantes. Triste, pero menos. El Jefe médico gana 150 euros al mes. Y la tropa, 30 ó 40. Se comprende. Zafarrancho de limpieza ante sus ojos atónitos pero era obligado ante las condiciones que mostraba, con mucho polvo, y manchas de variada naturaleza. Yo creo que nunca lo han tenido tan lustroso. Desembalamos el material, echando de menos alguna cosa, pero por ponerle alguna falta a Inma. Escribo diez porque nos ayudan dos chavales muy majos que colaboran en todo y han estudiado la carrera de lengua española en Tana, Antananarivo. Mario (hermano de Manitra) y Lalaina, una chiquita, que hacen directamente de intérpretes malgache/francés a español.

 

Dudamos que se presenten mañana los pacientes citados para intervenirse, porque detectamos cierto miedo, algunos no tan cierto. Es posible que haya recelos fundados, por los antecedentes de otras campañas oftalmológicas de diversas organizaciones no muy exitosas. Esperemos funcione todo bien para que completemos con eficacia el trabajo. Ciegos “haylos”. A nuestra vuelta debe haber menos.

 

De anfitrión el Padre José Hernández, tan amable y bonachón. Y de comer bien, entre otras cosas porque hemos traído embutidos y queso para hartarnos, de sobra, una ordinariez. Pero lo que quede será bien recibido por aquí. Hoy ha venido Gustavo Bombín (el obispo) con un pavo vivo para que pase a los platos mañana. La bebida se basa en agua embotellada y cerveza “three horses” fresquita, no fría. Y el hospedaje mejor. Nada que ver con las condiciones que vivieron los de la anterior expedición, unos imprudentes pioneros. Aunque los de ahora (novatillos) están abrumados con la exigua limpieza aunque no hay nada que el jabón y sus variantes no puedan arreglar.

Cuidarse y salud. Y gambas/cerveza fría (no hay nada que me apetezca más cuando salgo de mi país)

 

Dr. Juan Manuel Laborda

ACERCA DE admin

Laico Trinitario de la Fraternidad de Granada

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