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Comunicado del Presidente del Consejo Internacional del Laicado Trinitario 2014

Nvidad

“Indudablemente vivimos tiempos de auge y proliferación trinitaria por todo el mundo, y el Laicado es reflejo de ello. Se siguen creando nuevos grupos que vienen con gran fuerza en muchas partes. Gracias a los medios de comunicación y a las redes sociales podemos conocernos y compartir en segundos. No ha habido otro momento tal en la historia”

Un saludo en nombre de los miembros del Consejo Internacional del Laicado Trinitario (CILT): Adelio, Rosa, Ermanno, Miguel y un servidor, Marco. Como sabéis fuimos elegidos para formar este consejo hace cuatro años (2011) en la entrañable Asamblea Intertrinitaria de Ávila. Procedemos de México, Puerto Rico, Italia y España. Pertenecemos a una variedad organizativa del Laicado Trinitario unidos por el Proyecto de Vida, aprobado por la Santa Sede hace quince años: Laicado de las Trinitarias de Madrid en México, Asociaciones de Fraternidades, Orden Secular y Asociación de antiguos alumnos trinitarios son algunas de las instituciones laicales trinitarias a las que pertenecemos. Digo algunas, porque la diversidad del Laicado Trinitario es riquísima y amplia. Todas hemos abrazado este Proyecto laical Trinitario desde el respeto mutuo y la valoración en estilos de vida que emanan del carisma y se expresa siempre en la comunidad de los creyentes.
Como es costumbre al finalizar cada año el presidente del CILT realiza un informe sobre el Laicado Trinitario en general. Siempre en fechas tan señaladas como son el día de San Juan de Mata, Navidad, y no olvidemos, en el mes de enero como fecha de inspiración fundacional de la Orden, en el día de Santa Inés. Este Consejo os felicita por todas estas fiestas que en nuestro caminar cristiano nos sustentan, orientan, motivan y estimulan.

Indudablemente vivimos tiempos de auge y proliferación trinitaria por todo el mundo, y el Laicado es reflejo de ello. Se siguen creando nuevos grupos que vienen con gran fuerza en muchas partes. Gracias a los medios de comunicación y a las redes sociales podemos conocernos y compartir en segundos. No ha habido otro momento tal en la historia. Ya en otras circulares anteriores anotamos elementos emergentes positivos en muchas partes del Laicado Trinitario. En la reunión anual del COPEFAT 2014 celebrada en Madrid compartí con las Hermanas Generales de los Institutos femeninos y con el Ministro General la diversidad de este Laicado que engloba el Proyecto de Vida en diferentes aspectos, que lo hace rico vivencialmente, pero que muchas veces está oculto por muchos motivos. Pasados cuatro años toca analizar elementos problemáticos a nivel general que imposibilita el caminar en la diversidad. Visto así, hay problemas generales que afectan a casi todos en mayor o menor medida, aquí expondré los más extendidos: el miedo al compromiso o consagración y el estancamiento del Laicado en algunas zonas.

El compromiso en el Laicado, entre el miedo y la incomprensión

Desde que estoy en este cargo quizás haya sido a lo que más se han referido personas de la Familia Trinitaria en todo el mundo. Una formula de compromiso público que impide que numerosas personas que se encuentran en nuestros grupos den el paso por miedo o por una mala explicación del mismo. En el Proyecto de Vida se especifica, que después de una debida formación en todos los ámbitos, el candidato a formar parte del Laicado, debe de solicitar su entrada al Consejo Local para que éste dé el visto bueno a su compromiso o consagración específica. La verdad es que a primera vista suena como hacer unos votos como nuestros hermanos y hermanas religiosos/as, pero no es nada de eso. El compromiso laical compromete a seguir viviendo la vida cristiana pero con el matiz especifico de hacerlo según el Carisma Trinitario, lo que llamamos singularidad. Es el compromiso de vivir el carisma en nuestras vidas cristianas según nuestro estado de laicos. Este compromiso nos lleva a estar en una fraternidad, un grupo, cofradía, asociación o llámese como se quiera, pero siempre en comunidad, porque la vida cristiana es irreversiblemente comunitaria y no solitaria.
El compromiso tiene su raíz en el bautismo, ya que por el bautismo nos comprometemos a vivir según Cristo y su mensaje del Reino rechazando todo aquello que no lo hace visible y comprometiéndonos con todo aquellos que lo posibilita. Desgraciadamente el sacramento bautismal es el más desconocido de todos, y a la vez el más importante. Todo bautizado se consagra a la Santísima Trinidad en su bautismo, entonces ¿qué agrega el compromiso laical público en un grupo trinitario o en una comunidad? Nada. Lo único que hacemos es confirmar, ratificar, renovar las promesas y compromisos bautismales de seguimiento y pertenencia a Cristo bajo una singularidad determinada ante la comunidad cristiana, que en nuestro caso es el Carisma Trinitario de nuestros fundadores. La forma de vivirlo diferencian a laicos, religiosos/as o clérigos, pero el objetivo es el mismo.

¿Qué ocurre cuando alguien dice que tiene miedo al compromiso? Habría que ver de qué se trata. Si es de su compromiso cristiano es evidente que tiene una crisis de fe o no tiene claro lo que le comporta su fe cristiana, cada domingo en nuestras Asambleas Dominicales profesamos nuestra fe y nos adherimos a ella en lo que llamamos Credo, que es una profesión de fe pública, lo que pasa que muchas veces la profesamos sin saber lo que decimos. El Credo no es un rezo, es el origen de mi compromiso bautismal en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y en su historia de Salvación. Nosotros no somos otra cosa. No se puede tener miedo en lo que crees, a no ser que la fe sea “social”, “hereditaria”, “estética” y nunca se haya planteado el compromiso.

Si los miedos se encuentran en pertenecer a una comunidad cristiana trinitaria más de lo mismo, habría que preguntarse muchas cosas. La verdad es que muchas veces gusta estar en grupos, pero sin ninguna clase de compromisos. Lo pasamos bien y punto, sin presión, una especie de “diversión religiosa” o “consumismo religioso”. Es como vivir un cristianismo sin Dios, porque es Él el que te compromete y te llama a través de la comunidad. Son miedos de personas sin vocación en este caso, que están en los grupos por amistad o porque le gusta la cruz roja y azul…puede haber muchas razones. No hay que olvidar que la vida laical en nuestros grupos es una opción libre, especificar este concepto tan simple en la formación inicial es importantísimo para no llevarnos desilusiones.

Si los miedos radican en decir cuatro palabras delante de la comunidad cristiana entonces hay una mala planificación formativa. El Laico Trinitario sabe a qué se compromete y por eso no tiene miedo de confirmar, ratificar, renovar su compromiso cristiano ante quien sea y donde sea, ya sea en la Iglesia o en la sociedad. Su compromiso con Jesús y su mensaje es pleno y hará todo lo posible por hacer visible el Reino allí donde esté, tal y como una vez lo prometió en el bautismo, o ¿fueron otros los que lo hicieron por él?. Aquí eres tú quien tienes que profesar y no puede venir nadie a responder por ti, ni tus propios padre. En el compromiso la comunidad cristiana se percata que asumes vivir el carisma trinitario como  una opción libre.

El compromiso se profesa, pero ante todo se vive. El que es capaz de vivir su compromiso cristiano en nuestros grupos trinitarios une fe y vida, sin separación. Una unión que nos hace ser creativos, dinámicos, confiados, comunitarios, fraternos, igualitarios, críticos, libres… que rompe formas y modelos situándonos en el mundo de hoy como testigos de Dios Trinidad en los pobres, marginados, y específicamente, en el perseguido y cautivo.

Para los que se les hace incomprensible: es importantísimo enlazar nuestro ser trinitario laical con nuestro compromiso bautismo-confirmación en una opción libre ante la comunidad cristiana. Cada vez que alguien cuestiona nuestro compromiso o consagración laical está cuestionando nuestro derecho a profesar públicamente nuestra fe (como lo hacemos todas las semanas y debería de ser normal cada día), que en este caso quiere ser vivida según el carisma de nuestros fundadores.

El estancamiento del Laicado en algunos lugares

Es otro de los problemas que más se comunica. Lugares donde el Laicado ha dejado de crecer y se ha estancado o está en retroceso. Todos buscan “formulas” para poder reactivarlo en esos lugares. Hay que decir que esta modalidad de estancamiento lo revisten más grupos laicales autónomos o dependientes de comunidades de religiosos o religiosas. En los grupos organizativos independientes se dan en menor grado. En los grupos autónomos puede estar provocado desde la propia fraternidad, grupo o asociación: el cansancio de los años, la perdida de la ilusión por compartir, el no poder darse a conocer a la comunidad cristiana, falta de dinámicas grupales, falta de visión en el futuro, el no tener definida su identidad o papel como laicos trinitarios, la perdida de formación, el cambio de mentalidad, la nula adaptación a los tiempos, falta de dirección espiritual, abandono de los miembros, falta de relación fraternal, falta de un apostolado neto trinitario…son tantos motivos que se podrían escribir un libro con ellos. Desde fuera de la fraternidad: ser poco valorados como grupo por religiosos/as, no tener un plan de integración en la Familia Trinitaria, aislacionismo, una demasiada dependencia de la comunidad religiosa o de un religioso/a, la incomprensión de la propia comunidad cristiana, no estar abiertos a los nuevos tiempos, etcetc.

Soluciones. Sería muy difícil darlas desde aquí, pero un primer paso es reconocer la situación sinceramente, y otro paso es el diálogo concienzudo entre todos. Un papel importante lo tienen los Consejos u órganos responsables que pueden dar pautas para solucionar conflictos. Nunca se podrá solucionar estos problemas bilateralmente, es decir, el responsable o presidente con el ministro de la casa o superiora (algunas veces aquí es donde ha comenzado el problema o es el problema, por no contar con todo el grupo a la hora de tomar decisiones importantes). Quizás en las relaciones bilaterales se pueda tomar conciencia, pero las soluciones tienen que venir de todos de una forma valiente y sin prejuicios. También tener presente una premisa fundamental en el diálogo: el máximo interesado en el Laicado debería de ser el laico.

Ocultar los problemas esenciales y reales de los grupos trinitarios no es buena solución. En algunos lugares se ha perdido el debate y la puesta en común asambleatica que puede arrojar luz y soluciones a los estancamientos. Sea como sea es un problema de todos y no del responsable o presidente ni del provincial o superior/a, llegar a esta conclusión sería simplificar el problema y engañarnos a nosotros mismos. Quien debe liderar al grupo es el grupo mismo, siempre he repetido que no nos hace falta líderes sino una comunidad líder, porque es absurdo apostar por una persona que lo solucione todo cuando somos una Iglesia Comunitaria. Abrir espacios a la opinión de todos es VITAL, que no quiere decir que la opinión de cada uno sea correcta, hace falta un descernimiento comunitario en la VERDAD. Para hacer esto hay que hacer un trabajo previo: tener a todos informados, estar al día en temas locales, regionales e internacionales referido al Laicado, a la Familia Trinitaria, a la Iglesia y a la sociedad, es el mismo Espíritu quien nos guía a todos y será fácil saber por dónde nos lleva si ponemos nuestras opiniones en común, sabemos escuchar y la discernimos (temas que no pueden faltar en nuestras asambleas). A esto se llama estar abiertoS a lo que nos venga, reflexionar nuestra fe a la luz de los acontecimientos y adaptarnos a ellos. Aquellos que se resisten se quedan encerrados, estancados, justificando su postura en tiempos más felices, algunas veces agresivamente, e impidiendo la marcha del grupo.

Como ya dije al principio el Laicado Trinitario a nivel internacional reviste una fuerte vitalidad y una conciencia sobre sí mismo que nunca la ha tenido. Seguimos los tiempos nuevos desde el Vaticano II y es normal que esta conciencia sea así y con un impulso inusitado a raíz del Proyecto de Vida del Laicado Trinitario aprobado hace 15 años, algo cuestionado por algunos sectores, pero que por ser un proyecto puede mejorarse y ser modificado cuando sea conveniente con un discernimiento entre todos en las Asambleas Intertrinitarias o del Laicado.

Insistamos en nuestros grupos en la formación netamente trinitaria, porque para eso estamos en grupos trinitarios: historia, espiritualidad, carisma orientado a un apostolado trinitario en clave de misión compartida donde todos tengamos voz y opinión en proyectos comunes con los pobres, los jóvenes marginados, los perseguidos y los cautivos. Que el grupo trinitario a través del discernimiento sea una sola voz, y alejémonos de la manipulación individualista y personalista como uno de los grandes males de la vida en comunidad hoy día.

Nuestro compromiso con los cristianos perseguidos y los cautivos

Termino con este punto y uniéndome a las llamadas del Ministro General, José Narlaly, en favor de nuestros hermanos que son perseguidos y asesinados en Oriente Medio. No hay que escatimar esfuerzos en esta llamada tan enlazada con los orígenes de nuestro carisma. Os animo nuevamente a colaborar con la Familia Trinitaria en favor de los que sufren por su fe en Cristo. Participar en todas las iniciativas a su favor, especialmente, a través de nuestra misión compartida en Solidaridad Internacional Trinitaria. Desde el Consejo agradecemos la colaboración de todos los laicos que ayudan por medio de sus oraciones, personas, de su tiempo y de sus recursos económicos para que nuestros hermanos de Siria e Irak se sientan apoyados con nuestra solidaridad.

Marco A. Escobar Escánez
Presidente del CILT

consejointernacional@gmail.com
marcoantonioescobar@hotmail.com

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