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Intertrinitaria 2017 - Buenos Aires (Argentina)

MENSAJE DESDE “BUENOS AIRES 2017” PARA LA FAMILIA TRINITARIA

Querida Familia Trinitaria, se ha llegado al final de nuestra Asamblea Intertrinitaria Buenos Aires, 2017. Son muchos los sentimientos y movimientos que se han suscitado en nuestro corazón.

Queremos terminar dando gracias a la Santísima Trinidad y a nuestra Madre, la Virgen de Luján, por habernos acogido, durante estos días de reflexión y profundización sobre nuestra vida, y misión. Queremos felicitar y agradecer a toda la comisión por el trabajo, el cariño, la organización de la asamblea y el esfuerzo constante en crear un ambiente de fraternidad y sororidad entre todos nosotros.

Se ha vivido un ambiente de Comunión alegre y gozoso, distendido, de familia. Hemos conocido un poco mejor la presencia trinitaria en los diferentes  lugares donde estamos presentes, a través de la belleza y colorido de cada uno de los stands, la participación en la liturgia, la noche cultural, entre otras muchas actividades y momentos. Hemos disfrutado siempre de este aire vivificante y renovador signo de nuestra presencia en América Latina y el país de nuestro querido hermano el Papa Francisco.

Desde el inicio de la Asamblea se presentaron las intuiciones que orientarían nuestro trabajo, a partir de una misión compartida, que vamos consolidando como familia, y una visión compartida, que parte del sueño que nos ha legado San Juan de Mata. El Espíritu ha seguido consolidándolo en la historia a través de los fundadores y fundadoras de los Institutos y Asociaciones, y sigue recreando hoy el mismo Carisma. Deseamos continuar respondiendo con la misma fidelidad en nuestro  tiempo,  atentos a las nuevas esclavitudes de exclusión y persecución religiosa que vive el mundo de hoy.

Hemos recordado los pasos que hemos ido dando como familia trinitaria, desde la primera Asamblea en Majadahonda (1986), asumiendo las propuestas y desafíos que surgieron en los sucesivos encuentros hasta Ávila en 2011. En Ávila se enfatizaba nuestra pertenencia y sentido de familia, la riqueza de las diferencias, la comunión y la circularidad en un estilo de vida inclusivo, en la que nadie queda fuera. Hemos percibido que en esta Asamblea se ha respirado este ambiente que en Ávila se enfatizó tanto.

Como Copefat hemos subrayado algunos ecos que consideramos signos de los tiempos por los que el Espíritu nos va llamando.

Uno de estos ecos es ir gestando una nueva cultura vocacional. Queremos revisar nuestros medios para la Pastoral Vocacional, a veces repetitivos y mediocres; se nos ha llamado a ser más audaces e incisivos, renovando esquemas, entusiasmo y compromiso, valorando más el testimonio comunitario. Queremos contagiar a otros nuestro Carisma Trinitario, y que todas las vocaciones de la Familia sean semillas que multiplican este maravilloso Carisma. Para esto es imprescindible renovar nuestra pasión roja y azul: la fascinación se contagia.

El recrear nuestra vida de oración, cultivar nuestra interioridad, y compartir nuestra fe y alabanza a Dios Trinidad en comunidad, nos va a ayudar a mostrar el exceso del amor de Dios, que nos urge a salir al encuentro con los hermanos y hermanas, con los que Dios Uno y Trino nos convoca en los caminos de la vida. Tenemos que sensibilizar a nuestras comunidades de manera activa, alimentarlas, cultivarlas, que sean comunidades de vida y generadoras de vida y redención.

Otra inquietud es el proceso de Formación en Familia. Tenemos grandes recursos, y personal, que podemos aprovechar mejor para una propuesta común de formación.

El rico compartir de experiencias ligadas a realidades de esclavitud y de liberación  de tantos hermanos y hermanas que nos esperan, son un aliciente para seguir manifestando nuestra fe en un Dios misericordioso que sale al encuentro de los más débiles y desfavorecidos. Un tema que nos inquieta de manera especial es el tema de la trata, los testimonios vertidos en esta asamblea, nos recuerdan una realidad doliente, que nos viene consternando desde diferentes lugares y contextos. La familia trinitaria está presente de muchas maneras allí donde el ser humano, en pleno siglo XXI, es amenazado, deshumanizado y tratado como mercancía humana. Sentimos que, como familia, podemos unirnos para responder de una manera aún más significativa a este clamor de la trata de personas en nuestro mundo actual, sobre todo donde se pone en peligro la vida y libertad de mujeres y niños. Nos gustaría llevar a cabo un proyecto en familia en favor de las víctimas de trata.

Otra resonancia fuerte en el Copefat es constatar el fortalecimiento de nuestro Laicado, como parte integrante y esencial en la Familia Trinitaria. Creemos que es un Signo del Espíritu en estos últimos años, que se viene configurando con mucha fuerza en la diversidad de las comunidades laicales. Así se constata también en el dinamismo del laicado que hemos percibido en esta Asamblea.

Subrayamos la importancia de la oración trinitaria y la contemplación, tan propias de nuestra misión redentora. Nuestras hermanas de vida Contemplativa, siempre presentes en nuestras Asambleas, son una garantía para todos los que estamos inmersos en diferentes apostolados propios de nuestro carisma. Su forma de vida es fundamental para la fecundidad de nuestra mística trinitaria.

Nuestra vocación trinitaria, alimentada por nuestra mística y profecía, se refleja en el compromiso en las diferentes plataformas de nuestra misión redentora: social, educativa y pastoral. Muchos apostolados y presencias de la Familia por el mundo superan y desbordan lo que aquí se ha podido reflejar. Todas nuestras obras de apostolado nacen de las tres pasiones que tanto nos han interpelado: nuestra pasión por la Trinidad, pasión por el perseguido, el pobre, el excluido y pasión por la comunidad.

Desde estos ecos, acogemos con gusto las aportaciones de la misma Asamblea a través de los diferentes grupos:

Desde el apostolado social nos piden sensibilizarnos y formarnos para mejor responder como Familia Trinitaria (religiosos y religiosas, monjas y laicos) en los contextos y escenarios actuales, a las situaciones de esclavitud. Seamos fieles al carisma redentor y liberador desde un trabajo en familia y en redes, buscando incidir en las políticas sociales de los lugares donde estamos presentes.

Desde el grupo de reflexión de Solidaridad Internacional Trinitaria, piden que el SIT se proponga como imagen visible del Carisma, y esté presente y unido a todos los apostolados de la Familia Trinitaria.

Desde el grupo que ha reflexionado sobre la misión trinitaria en el ámbito Educativo, se propone formar un grupo de representantes de los Colegios Trinitarios en el mundo para caminar juntos hacia una visión y misión compartida. Se desea unificar valores, una evangelización común, compartir experiencias y recursos.

Nos hemos sentido renovados, hemos percibido la presencia del Espíritu y nos sentimos enviados y enviadas para seguir anunciando con pasión el proyecto liberador de Jesús. Queremos ser fieles al Espíritu que ha inspirado a San Juan de Mata, siendo testigos de comunión y esperanza, desde las particularidades de cada rama de esta Familia Trinitaria.

María, Madre del Buen Remedio, en tus manos ponemos nuestros sueños.

ACERCA DE admin

Laico Trinitario de la Fraternidad de Granada

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