II Domingo de Cuaresma C
28 de Febrero de 2010
Manuel Sendín García, osst.
Lucas 9, 28b-36
EXÉGESIS:
En los tres Sinópticos la confesión de Pedro y el relato de la transfiguración de Jesús están enlazados entre sí por una referencia temporal. “Seis días después tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan” (Mt y Mc). “Unos ocho días después…” (Lucas). Esto indica que los dos acontecimientos en los que Pedro desempeña un papel destacado están relacionados uno con otro. En ambos casos se trata de la Divinidad de Jesús, el Hijo, pero también se relaciona con la Pasión. Los seis u ocho días hacen referencia a la semana de la fiesta de las Tiendas. Los grandes acontecimientos de la vida de Jesús tienen relación íntima con las fiestas judías: La liturgia se hace realidad, vida, se convierte en vida.
Tomó a Pedro, Juan y Santiago y subió a un monte a orar. Los tres que fueron con Él al Monte de los Olivos. Nos encontramos con la oración y con el Monte como lugar de la máxima cercanía a Dios. Recuerda los montes de la vida de Jesús: El monte de la tentación, el monte de las bienaventuranzas, el monte de los olivos, el de la Cruz, el de la Ascensión. En el fondo tenemos el Sinaí, el Horeb, el Moria, los montes de la revelación del Antiguo Testamento, que al mismo tiempo son montes de Pasión y de Revelación. Todos señalan al Monte del Templo en el que la Revelación se hace liturgia. Monte, lugar de subida, no sólo exterior, sino también interior. Experiencia del Dios que habla de la Pasión que culmina con el sacrificio de Isaac, prefiguración del Cordero definitivo en el monte Calvario. Moisés y Elías recibieron en el monte la revelación de Dios. Ahora hablan con el que es la revelación de Dios en persona.
HOMILÍA:
- “Mientras oraba…” La Transfiguración es un acontecimiento de oración: La conversación de Jesús con el Padre, Compenetración de su ser con Dios convirtiéndose en luz pura, Luz de Luz. Se percibe también por los sentidos lo que es Jesús. Al bajar Moisés del Monte tenía la piel radian- te por haber hablado con el Señor. La luz de Dios resplandece en él y lo hace resplandecer. Es una luz que le llega desde fuera. Por el contrario, Jesús resplandece desde su interior. No sólo recibe la luz, sino que Él mismo es luz.
- Escuchadlo, Moisés recibió en el monte la Ley, la palabra con la enseñanza de Dios. Ahora se nos dice que Jesús es la Palabra divina de la Revelación: Jesús es la Ley misma. Los discípulos tienen que descender de nuevo con Jesús y aprender: “Escuchadlo”. En el Monte ven resplandecer la Gloria de Dios. Cubiertos por la sombra de la nube sagrada reconocen que ha llegado la verdadera fiesta de las Tiendas.
- La pregunta, ¿quién dicen los hombres que soy yo? Empieza a encontrar una respuesta. Para Pedro, Jesús es el “Cristo de Dios”. Por una parte tiene que padecer, pero por otra hoy se nos manifiesta en la Gloria.
- Comentaban el éxodo (la salida) que iba a consumar en Jerusalén. Jesús, nuevo Moisés. El nuevo pueblo lo debe seguir como guía de un nuevo Éxodo. Su oración, su sufrimiento, su cruz, son un camino que Lucas presenta al lector.
- Se nos muestra también la importancia que Lucas concede a la oración en un momento tan importante como el paso de la actividad de Galilea a la subida a Jerusalén. En la oración se transforma el aspecto de su rostro, no su identidad.
Si lo desea, envíenos su comentario a: redaccion@trinitarios.net
VN:F [1.7.7_1013]
Rating: 10.0/10 (1 vote cast)
VN:F [1.7.7_1013]
COMENTARIO A LA PALABRA DE DIOS:28 de Febrero de 201010.0101