COMENTARIO A LA PALABRA DE DIOS:14 de marzo de 2010
COMENTARIO A LA PALABRA DE DIOS
IV Domingo de Cuaresma C
14 de Marzo de 2010
Manuel Sendín García, osst.
Lucas 15, 1-3. 11-32.
EXÉGESIS:
Estamos en el salón grande de Lucas: El capítulo 15. Su título es la misericordia. En él vemos cuadros pequeñitos.
La moneda perdida y la oveja perdida y uno mucho más grande, el Hijo Pródigo que pudiéramos llamar el hijo perdido. Esta parábola es una de las más bellas de la Biblia. Tiene gran vigor poético y gran intensidad emotiva. Se trata de un terrateniente judío con dos hijos. Al hijo menor le corresponde el tercio de los bienes, es decir la mitad de lo perteneciente al mayor. Este hijo menor convierte sus bienes en dinero y marcha de su casa.
Y llega al contraste: Un joven judío de buena fama obligado a hacer de porquerizo. El cerdo, animal de pezuña partida, se considera impuro al no ser rumiante. Es indicio de su degradación moral.
Entrando en sí mismo: Por su situación y el remordimiento da los primeros pasos de conversión. Ofensa que les ha hecho a su padre y al mismo Dios. Le afecta tanto psicológicamente que no merece ser hijo de tal Padre.
La figura del Padre rompe todas las medidas, usos y costumbres. Fíjate en los cinco verbos activos y tiernos del Padre-Dios. “Lo vio de lejos. Se conmovió profundamente. Echó a correr. Lo cubrió de besos”. No atiende a las explicaciones y toma cinco decisiones. Le puso el mejor vestido. Le colocó un anillo en la mano. Le dio sandalias. Mandó matar el ternero cebado organizó una fiesta. Dar al hijo desarrapado el vestido, el anillo y las sandalias es devolverle su dignidad de hijo de familia noble. Matar el ternero cebado se hacía en las familias ricas.
HOMILÍA:
· Esta es nuestra propia historia. Salida de la casa del Padre hacia la patria de la indigencia y regreso al país de la abundancia y de la dicha. El Padre es el océano de la vida y nosotros la ola. La ola puede pensar que puede tener vida propia. Pero un día descubre que ella misma es parte del Océano.
· Jesús conocía los conflictos de los padres para mantener la familia unida. La familia lo es todo. Por eso le prestan atención. Pero lo que pide ese hijo es imposible. Al exigir la parta de su herencia está dando por muerto a su padre ¿Cómo va a repartir un padre su herencia estando todavía en vida?
· Pero el Padre no dice nada. Respeta la sinrazón de su hijo. Los oyentes quedan consternados: ¿Qué clase de Padre es éste? ¿Por qué no impone su autoridad? Al volver el hijo, la acogida del padre es increíble: Pierde el control. Olvida su dignidad. No es como un patrón, se parece a una madre: besos y abrazos delante de todos, como signo de perdón y de protección. No permite más humillaciones, ni que confiese sus pecados.
· El hermano mayor. La vuelta de su hermano le produce rabia. No quiere entrar a la fiesta. Él no se ha ido a un país lejano, pero se encuentra perdido en su propio resentimiento. El padre lo invita con el mismo cariño que al hermano menor: No le grita, no le da órdenes, le suplica. Pero él no entiende el amor de su padre. Sólo sabe humillar a su padre y a su hermano.
· ¿Es posible que Dios sea como este padre? Como un padre que no se guarda para sí la herencia, que respeta el comportamiento de su hijo, que no se obsesiona por la moralidad. ¿Será ésta la mejor metáfora de Dios? Un padre acogiendo a los que andan fuera de casa y suplicando que acojan con compasión. ¿Será esto el Reino de Dios?
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