INICIO / RINCÓN DEL PERSEGUIDO / CARTA DE UNA MADRE SUDANESA ESCLAVIZADA

CARTA DE UNA MADRE SUDANESA ESCLAVIZADA

Intención SIT-España. Junio. Traemos al Rincón del Perseguido el testimonio de una mujer agradecida por su liberación:
“Muy estimados en el Señor:
Enterada de que Vds. han colaborado en mi liberación y la de mis hijos, le escribo para expresarle mi más profundo y sincero agradecimiento.
Soy una mujer cristiana del sur de Sudán. Mi nombre de pila es Catalina. Me casé con 16 años con Tomás, un hombre estupendo, cristiano ejemplar, que servía a la comunidad eclesial como catequista.
A pesar de la persecución, peligros y privaciones materiales, viví con él feliz y dichosa quince cortos años, desde 1980 a 1995, año en que llegó para nosotros la terrible tragedia, como ha llegado a tantas y tantas familias en nuestro país.

En febrero de ese año, las fuerzas gubernamentales atacaron nuestro poblado, quemaron la iglesia y nuestras casas, mataron a 6 hombres: mi esposo, un compañero catequista y 4 hombres más, y secuestraron a ocho mujeres y doce niños, entre los que estábamos yo y mis tres hijos más pequeños de 12, 11 y 10 años. Los dos mayores de 13 y 14 años pudieron esconderse en la montaña. Doy gracias a Dios por no haber corrido la suerte de algunas de mis compañeras que fueron violadas.
En un camión del ejército nos condujeron al norte del país. Si nuestro corazón estaba desecho por todo lo acontecido, todavía nos esperaban indecibles sufrimientos. Así al llegar cerca de Jartum a mí me separaron de mis hijos y me vendieron a una familia poderosa, que me tuvo cautiva al nordeste del país dedicándome a trabajos agrícolas, sobre todo al cultivo del algodón, bajo las órdenes y vigilancia de dos hombres armados que se encargaban también de la custodia de seis mujeres y ocho hombres más. Aunque no llegaron a maltratarnos, el trabajo era bestial, la comida escasa y nos amenazaban de muerte si intentábamos escapar.
Dos años estuve en aquella penosa situación. Al principio a pesar de mi cansancio físico, por las noches no lograba conciliar el sueño, y a lágrima viva pedía al Señor por mis hijos, para que no les ocurriera lo peor, o sea la muerte, y un día pudiésemos volver a reunirnos.
Pensar en los sufrimientos de nuestro Señor Jesucristo, a los que unía los míos, era lo que me daba fuerza y, sobre todo, me hacía mucho bien el abrirme a la esperanza cristiana, pensando en que un día nos volviéramos a ver en la otra vida.
Pero ese consuelo no hacía desaparecer el dolor por la separación de mis hijos y la incertidumbre de su suerte.
¿Dónde estarían?… ¿Sufrirían mucho?… ¿Se mantendría con vida?… ¿Permanecerían unidos?…
Pedía continuamente por ellos, para que no fueran maltratados, y, sobretodo, para que nos volviésemos a reunir un día. Pedía también al Señor me ayudase a perdonar a quienes nos habían hecho tanto mal.
El Señor me ha concedido esa gracia y, aunque viviendo en dolor, no guardo rencor y he perdonado de corazón a quienes nos han hecho tanto mal. Ello me ha dado mucha paz interior.
Después de tanto sufrimiento, llegaron grandes alegrías, aunque no fueron completas. En octubre de 1997 llegó mi liberación, que se la debo a ustedes. Y al año siguiente, después de innumerables viajes y gestiones, pudimos también liberar judicialmente a dos de mis hijos, que desgraciadamente habían sido también separados… ¡Qué alegría, que felicidad… al recuperarlos sanos y salvos! Pero la alegría no es completa porque todavía no hemos podido encontrar al pequeño que tiene ahora 21 años. Seguimos moviéndonos para dar con nuestro hijo y liberarlo también. Pero todavía no nos ha sido posible dar con su paradero.
Mientras tanto, la familia se ha ido ampliando porque mis dos hijos mayores han contraído matrimonio y nos han regalado cuatro niños preciosos, dos cada uno.
Muy estimado señores, les agradezco de todo corazón todo lo que Vds. nos están ayudando. La tragedia de nuestro pueblo ha sido larga y dura. Aunque hoy las circunstancias son algo distintas, pasará mucho tiempo hasta que cicatricen todas las heridas y pueda ir surgiendo un Sudán del Sur más libre, estable y desarrollado.
Encomendándose a sus oraciones y reiterándoles nuestro agradecimiento, les despide en el Señor.
Catalina Malango
Oremos…
Por los sudaneses y sudanesas que sufren persecución y esclavitud por ser de una religión y cultura distintas a la de los que ostentan el poder, para que se haga justicia y se respeten los derechos de la persona. Oremos.
Por los cristianos sudaneses perseguidos a causa de su fe para que encuentren fuerzas en Dios y en nuestra solidaridad para cambiar su situación. Oremos.
Por los gobernantes de las naciones, para que acaben con las situaciones de esclavitud, persecución y violación de los derechos humanos, a favor de la libertad, la justicia y la paz. Oremos.
Por nosotros para que no nos quedemos indiferentes ante el sufrimiento de nuestros hermanos perseguidos y nos comprometamos como ciudadanos y cristianos. Oremos.
Por todas las personas y organismos que están dando su tiempo y su vida por denunciar la dramática situación humanitaria de Sudán y atender a las miles de victimas y refugiados. Oremos.
Oremos
Santa Trinidad,
Dios de Vida, que sufres cada vez que sufre un hijo y eres
glorificado
cuando el hombre
vive con dignidad, ayúdanos a ser glorificadores tuyos defendiendo
la libertad y
dignidad de las personas. Amén.
Casa de la Trinidad; c/ Cruz Blanca, 25; 29200 Antequera;
Tel. 952-842169,

sitspain@hotmail.com
;
Barclays
Bank nº 0065 1078 71 0002008074
BBVA  0182
2304 10 0201508528

ACERCA DE admin

LAICADO TRINITARIO. LIBERTAD RELIGIOSA

Check Also

sec

NIGERIA: al borde del estado fallido

Obténgalo en .PDF El gobierno de Muhammadu Buhari no toma las medidas necesarias para atajar …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable Laicado Trinitario (Joaquín Díaz Atienza).
  • Finalidad  Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios  LAICADO TRINITARIO.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web contiene cookies para indicar información sobre su origen geográfico. Ninguna otra información es almacenada, excepto si usted la proporciona  a través de los formularios.    Más información
Privacidad