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LOS RESPONSABLES EN LA FORMACIÓN DE LAS FRATERNIDADES DEL LAICADO TRINITARIO

Marco A. Escobar, LT

He recordado esta introducción que realice para una serie de temas básicos en formación trinitaria orientada a la fraternidad donde estoy. Estos temas aún no se hayan terminados, espero terminarlos algún día y subirlos a la página web por si alguien quiere utilizarlos. De momento os dejo con la introducción, reflexión sobre los responsables de la formación según el Proyecto de Vida del Laicado Trinitario (=PVLT), que puede venir bien al iniciar el curso.

Es una constante escuchar en muchos ámbitos  la poca madurez del laicado cristiano y la necesidad de formación en todos los niveles. Constante que  llega hasta aburrir.  Junto a esto está la típica persona que lo solucionará con un formidable plan formativo. Lo curioso es que esa persona resulta ser un clérigo, un religioso o una religiosa, pero pocos son laicos que den su punto de vista, reflexiones o aportaciones. La otra cosa curiosa es que muchos planes formativos no exceden en demasía a una “iniciación a la vida cristiana”, lo que resulta en recibir lo que se nos enseñaron en la catequesis de Primera Comunión o Confirmación  adaptado a personas mayores, siempre se nos enseña lo mismo. Y si en algo se da un plus es en cómo hacer las cosas dentro de la Iglesia dependiendo de la edad que tengas, tipo curso en el colegio: cómo  leer la Biblia, cómo meditar, cómo rezar, cómo dar la catequesis a los niños, cómo ayudar a los pobres, etc. … Absurdo para algunos sería que un laico se auto-programara su formación teniendo a tantos eruditos que se preparan para esto. A las personas que se desmarcan de una formación titulada o academicista se les dice: “me parece que necesitas formación”. La formación se ejerce más como una especie de aprendizaje cognoscitivo académico, que como una “formación integral” y de vida evangélica donde los “primeros responsables de la formación sean los propios laicos(PVLT 29, 31). Una vez hablando con un Arcipreste me comentó sus preocupaciones porque en tal ciudad los cristianos “comprometidos” no acudían a todos los cursillos de formación que organizaba en su arciprestazgo, no iba casi nadie, y eso que llamaba a los mejores y más resonados conferenciantes del lugar. Su conclusión, los cristianos están poco formados y  son inmaduros, porque no iban a “sus” cursillos y “sus” reuniones. No le dije nada en el momento, demasiado desanimado se encontraba. Para algunas personas si la formación no viene de él no existe como tal y lo peor, minusvaloran a personas con gran experiencia cristiana, pero según ellos, con poca base “académica” o “teológica”. Muchas veces medimos la madurez desde nuestra propia experiencia y no desde el mirar de Dios. Nuestro mejor formador es el Señor Jesús, el Cristo, y tenemos que aprender su metodología, Él es el que llama, como llamó a unos humildes pescadores analfabetos. Quizás muchas veces nos olvidamos de Él como el principal y único conferenciante y ponente. Los demás somos repetidores de lo que Él dijo e hizo. En términos informáticos de hoy en día: “copiar y pegar”. Muchos dedican toda su vida en cómo hacer este copiado y pegado, cuando sabemos que no es sólo eso el cristianismo, sino que es en cómo llevarlo, o vivirlo, en nuestras vidas (todo depende del cómo del encuentro con Jesús para realizar un “copiado” perfecto). Personalmente, mi descubrimiento del Proyecto de Vida del Laicado Trinitario me ha ayudado a encontrar un “cómo” realizar ese copiar y pegar para que el evangelio se haga un poco más vida en mí. Por eso, desde mi humilde condición de laico y desde la responsabilidad en la Fraternidad Trinitaria de Granada, con el PVLT en las manos, me permito dar unas líneas primeras y brevísimas por donde podría ir nuestra formación, como laicos trinitarios. ¿Quiénes son los responsables de nuestra formación? 

Los Responsables de la Formación 

            El primer responsable de la formación del laicado trinitario es el propio laico: desarrollar por si mismo sus dotes humanas, su maduración de fe, servirse de los auxilios propios del cristiano (Palabra de Dios, liturgia, sacramentos y pensamiento social), conocer a la Familia Trinitaria, y una formación especializada para aquel campo donde quiera prestar sus servicios, (PVLT, 31) es el gran reto formativo de un laico trinitario. De nada nos sirve darle todo lo necesario si él mismo no piensa en su formación.           

            El segundo responsable de la formación es la propia Fraternidad trinitaria, nadie esta apartado de este prioritario cargo, porque todos podemos ser formadores en la medida que: 

            1. La Fraternidad ofrece la experiencia de vida (“mirad como se aman”) como formación primera, el acompañamiento personal de cada miembro (esto significa que todos nos encargamos de todos, no solo el responsable o el asistente espiritual o el consejo), y es la fraternidad quien proporciona los propios medios  para vivir el espíritu y el carisma trinitario. Esto posibilita que de la persona salga lo mejor de sí y aporte su riqueza a los demás. 

            2. La Fraternidad para poder hacer lo anteriormente dicho debería ser abierta, acogedora y con un espíritu de comunión. (PVLT, 33). Poco hará una fraternidad si no es así, es más, pienso que no debería de acoger a nuevos miembros si no tiene los requisitos anteriores. De paso también deberían de olvidarse de ser testigos del Reino de Dios en la tierra como grupo. Y ya que estamos sigo diciendo algo más fuerte: que se disuelva como asociación o grupo cristiano si no es capaz de ser abierta, acogedora y con espíritu de comunión. Suficiente escaparates cristianos tenemos ya en la Iglesia para que nosotros montemos otro más. 

            3. La Fraternidad tiene que hacer todo lo posible para que sus miembros “conozcan, estimen y recorran el camino del Proyecto de Vida del Laicado Trinitario” (PVLT, 34). Toda la formación inicial, y parte de la permanente  tiene que estar orientada a este cometido. El PVLT, reflejo evangélico y de la regla trinitaria, es el “don de Dios” al Laicado Trinitario, y como don, repleto de valores del Reino, no ha de ponerse debajo de la cama donde nadie lo ve, sino en lo alto de la montaña, para que todos lo vean y practiquen.           

            Si queremos entenderlo mejor hagamos una definición colocando todo lo anterior en primera persona si eres laico trinitario, y si no, en tercera persona. Nos saldrá lo siguiente: 

            El laico trinitario es un cristiano que desarrolla por si mismo sus dotes humanas, su maduración de fe, se sirve de los auxilios propios de los cristianos, conoce a la Familia Trinitaria y se especializa en algún campo para prestar su servicio.  

            Y si quieres saber las actitudes de un laico trinitario en su camino formativo  … 

            El laico trinitario es un cristiano que se forma ofreciendo su experiencia de vida, acompañando a todos los hermanos/as de la fraternidad. Es abierto (a), acogedor (a) y con un espíritu de comunión. Conoce, estima y recorre el camino del Proyecto de Vida del Laicado Trinitario.           

            El tercer responsable es el asistente espiritual. Es nuestra forma de estar vinculados a nuestros orígenes, escucha a los laicos y los acompaña en su camino formativo-carismático (PVLT, 36). El buen acompañante hace posible que la Fraternidad recobre por si misma brío, autonomía y sea fecunda. Se preocupa que sea un árbol bien plantado para que en el futuro, solo con el agua que Dios Trinidad proporciona (a la que llamamos gracia), produzca frutos abundantes. Por supuesto este asistente espiritual puede ser un religioso o un laico. 

A esto le sigue un análisis de los diversos aspectos que toca el PVLT para la formación del laico trinitario en: el desarrollo de sus dotes humanas, la maduración o profundización en la fe, la utilización de los auxilios cristianos, la formación especializada para prestar servicio, la comunicación de experiencia de vida, el acompañamiento personal, el papel de la fraternidad, el conocimiento y participación en la Familia Trinitaria…, en definitiva, conocer, estimar y recorrer el camino del PVLT.

ACERCA DE Marco Antonio Escobar

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