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Rafael
Padre Rafael Pascual Salustiano

Carta abierta al P. Rafael.

El trinitario español nacido en Zamora, crecido en Argentina donde ingresó al seminario trinitario de Buenos Aires, trabajó por la Orden en Argentina, Chile y en Perú, acaba de morir en Lima a los 93 años de edad.
Recemos por el eterno descanso del Padre Rafael Pascual Salustiano

Querido Padre, hermano y amigo Rafael:

En esta fría noche de invierno aquí en Buenos Aires, acabo de recibir la triste y fría noticia de que el Padre Dios le ha llamado para ir a su encuentro. Le conozco muy bien, Padre Rafael y yo sé que usted amaba la vida. No quería morir, tenía muchos enfermos por visitar, muchos pecadores a los que confesar y muchos pobres a los que ayudar. Pero la muerte ha tocado la puerta de su casa. Y yo sé que usted, feliz y contento, ya se venía preparando con mucha oración y alegría para este encuentro cara a cara con Dios. 

Y así sonriente, siempre firme, con su maletín negro en la mano y muy orgulloso de su hábito trinitario, sé que ya se ha presentado ante Dios. Seguro que el Padre le ha mirado a los ojos y antes de que usted abriera la boca, Dios le ha dicho: “Hermano Rafael, pasé adelante a su casa eterna, aquí encontrará la alegría, el amor y la felicidad eterna que usted fue buscando en la tierra recorriendo esas calles de Chacra Ríos en Lima”.
Lleno de alegría y sin saber que decirle al Padre Dios, seguro usted Padre Rafael, abrirá sus manos ante Dios. El Padre contemplará que son manos arrugadas encalladas con el correr y el trabajo de los años. Pero el mismo Dios se dará cuenta a primera vista que sus manos no han llegado vacías y cerradas al cielo. El Padre Dios en cada mano contemplará a tantos rostros sonrientes de niños, jóvenes, enfermos, pobres, ancianos con los que usted se encontró a lo largo de estos más de 90 años de vida.

¡El padrecito Rafaelito es un santito!

Recuerde padre Rafael, que muchos de ellos aquí han quedado tristes y llorosos en la Parroquia y colegio Santísima Trinidad de Lima. Las hermanas de la Fraternidad Virgen del Remedio, el grupo de Liturgia, catequistas, hermanos y hermanas de los distintos grupos, profesores del colegio, alumnos, religiosas y muchos laicos, hoy hacen ya su cola ante su féretro en ese nuevo templo de la Trinidad que fue el gran sueño de usted. Todos ellos comentan la triste noticia que hoy embarga a todo el barrio de Chacra Ríos, “Ha muerto el Padre Rafael”… “El padrecito Rafaelito es un santito”…

Contemple Padre Rafael hoy usted mismo desde el cielo su propio funeral y alégrese porque todos los que hoy se acercan a darle su último adiós son verdaderamente hombres y mujeres de fe a los que usted perdonó sus pecados en el confesonario, les regaló una sonrisa o un consejo, una estampita de la Virgen o un rosario. Pero sobre todo muchos están agradecidos porque les regaló a Jesús en la Eucaristía. Fue testigo de su casamiento ante el Señor y bautizó a cientos de niños abriéndoles la puerta de la fe en la Iglesia.
Padre Rafael, no se duerma… abra bien sus ojos desde el cielo y contemple como están llegando a visitarle todos los que realmente le amaron y hoy sienten la pena de su muerte. Desde el Rescate, Parque Unión, Ricardo Herrera, la Chancadora y hasta de la Parroquia de Palomino y Pando, están llegando gente que no le olvida y que un día confío en el buen sacerdote del Padrecito Rafael. Ellos jamás olvidarán sus palabras de bendición en medio del bullicio de la calle…” ¡Animo y adelante, que Dios me los bendiga!”.

“Jamás he dudado ni me he arrepentido de ser sacerdote trinitario” (P. Rafael)

Son muchos recuerdos Padre Rafael lo que este hermano que pasó con usted 20 años allá en Lima guarda en su corazón. Juntos soñamos y concretamos con la comunidad trinitaria, la parroquia y el colegio la hermosa iglesia de la Trinidad en donde hoy usted nos da su último adiós. De usted aprendimos los jóvenes religiosos trinitarios que el sacerdote no descansa ni se jubila. Recuerdo como en una entrevista que le hice en el canal 5 de Panamericana, usted confesó ante todos los televidentes: “Yo estoy muy contento y orgulloso de ser sacerdote trinitario y si volviera a nacer de nuevo, no tengo ninguna duda de que volvería a ser sacerdote”.

Ahora comprendemos todos los que le conocimos y caminamos a su lado que su Vida fue la Historia de un Sí a Dios Trinidad. Recuerde que era usted aún un niño cuando en el Colegio de Buenos Aires de Madres Argentinas conoció al Padre Domingo Cortés con el que tantos años después trabajaría ahí en Lima codo a codo en la fundación de la parroquia y el colegio. Dios le llamó para ser sacerdote. Y usted se fió del Padre y le dijo que Sí. Ciertamente usted Padre Rafael se enamoró de Cristo a primera vista y así como tantas veces nos contó usted mismo: “Yo me enamoré del habito trinitario, de esa cruz roja y azul que veía de niño en el pecho del P. Domingo y en aquellos padres trinitarios que en el colegio nos enseñaban el camino de Dios Trinidad”.

Padre Rafael, ciertamente usted deja un gran vacío en esa comunidad parroquial de Lima en donde ha servido a sus hermanos por más de cincuenta años. Todos ellos le agradecemos su testimonio de vida. Pero sobre todo recuerde que siempre le recordaremos como el buen pastor preocupado por sus ovejas. Y también como el buen maestro, amigo y hermano sacerdote que entre lágrimas y gozos, sólo ambicionaba una cosa, poder tomar entre sus manos el pan y el vino y decir todos los días de su vida: “Esto es mi cuerpo para que ustedes lo coman. Ésta es la sangre de mi vida, la derramo por ustedes, por cada uno y por todos”.

Reciba un abrazo fraternal de este hermano trinitario que pasó su juventud a su lado aprendiendo de usted sus grandes virtudes humanas, su vida sencilla y de oración y sus anhelos por la construcción del Reino de Dios en Perú.

30 de Julio del 2011.

P. Ángel García Rodríguez, osst.
Buenos Aires. Argentina

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Un comentario

  1. Querido Padre Rafael,
    Usted ha sido uno de los ángeles, que Dios pusó en nuestras vidas, de todos lo que hemos tenido la gracia de haberle conocido.
    Lo recordamos siempre sonriente y con una palabra de aliento, derramando bendiciones.  Eternamente gracias por los sacramentos impartidos.  
    La Familia Torpoco Carmen esta muy agradecida por lo que ha significado en nuestro caminar el día a día, tanto en lo personal como en lo espiritual.
    Lima, 10 de Octubre del 2011     

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